La Hermandad de Nuestra Señora de la Caridad ha presentado el cartel de las Fiestas Patronales en honor de Nuestra Señora de la Caridad Coronada. Un óleo sobre lienzo de 100×81 cm del artista sevillano César Ramírez y que ha titulado «Un mar de milagros”.
Tal y como ha relatado el propio autor «así lo soñé, así lo imaginé, o tal vez alguien me lo susurró al oído mientras dormía y antes de poder olvidar cada detalle, lo pude plasmar en una pintura…», y este ha sido el resultado, una magnifica obra pictórica que pasará a la historia de la Hermandad y siempre quedará en el corazón de César Ramírez.

Se trata de una historia situada en el futuro, concretamente el 6 de junio del año 2108 en este enclave de la costa de Cádiz y ante la puerta de la Basílica de Nuestra Señora de la Caridad para asistir a una misa extraordinaria, «el mundo, la sociedad y muchos valores habían mutado y caído en ese falso modernismo que buscaba siempre la forma de agradar al pensamiento efímero de cada época. Sin embargo, aquí en Sanlúcar, había algo que seguía intacto, que seguía indemne como cientos de años atrás… la devoción y la fe de un pueblo en su patrona».
La eucaristía se celebraba para recordar el 500 aniversario del conocido «milagro del aceite»… «ese aceite que, a lo largo de tantos siglos, había recogido la última esperanza de tantas personas que con Fe se entregaban a la Virgen de la Caridad para pedir por ellos mismos o por algún enfermo cercano o por algún amigo». Pero había algo diferente en la brisa marina, se hablaba de una luz inmensa en la desembocadura del río que une Sevilla y Sanlúcar.
«La luz se hizo esfera y tocaba el agua inmóvil a corta distancia de la orilla». Tenía destellos dorados en forma de estrellas. Se observaban pétalos blancos flotantes. Todos los que se habían acercado a la playa vieron cómo se oscureció de pronto y las estrellas brillaban más mientras el sol quedaba colgado en el horizonte bañando los pinos de Doñana. El agua cambió de color haciéndose cada vez más denso, recordando al aceite.
Una llama se ubicó debajo de la esfera. Poco a poco fue cambiando hasta convertirse en aquello que no había deteriorado el tiempo. Lo que había permanecido inalterable con el paso de los años, la figura de la Virgen de la Caridad. «Y de repente todo cobró sentido, ya nadie dudaba de lo que veía, el miedo se había ido y una gran paz inundaba los corazones de todos los presentes. La tenían ahí delante, un universo hecho mundo, el mundo de Nuestra Señora de la Caridad, cobijada bajo un cielo de estrellas como en su primitivo tabernáculo y flotando en un atardecer sobre un mar de milagros, qué como balsa de aceite, recoge la luz perpetua que alumbra a modo de faro y guía los destinos de aquellos que con fe y arropados por el manto de Nuestra Señora, se sumergen en un baño de Esperanza buscándola a Ella, para volver a renacer en una nueva vida sanados de cuerpo y alma».
César Ramírez ha demostrado, a través de este cartel, la fuerza de la fe y el amor de un pueblo entero a su Patrona; dejando constancia, una vez más, que es una apuesta segura en el mundo de cartelería religiosa actual.





