Cien años de Expiración

El próximo sábado, día 7 de abril, a las 21:00 horas, la Hermandad de la Expiración, celebrará en la Real Iglesia de San Pablo, Solemne Función conmemorativa del Centenario de su reorganización, ceremonia que será presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Luis Ángel de las Heras Berzal –C.M.F.-, Obispo de Mondoñedo-Ferrol y concelebrada por la Comunidad de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. Esta Eucaristía se oficiará el mismo día y en el mismo lugar en el que exactamente un siglo antes, un grupo de devotos, bajo la dirección espiritual de Rvdo. P. Patricio Mediavilla –C.M.F.-, reorganizaron la corporación. El acompañamiento musical de esta celebración litúrgica estará a cargo del Coro de la Catedral de Córdoba, estrenándose la Misa que en honor al Santísimo Cristo de la Expiración y con motivo de la efeméride ha compuesto Clemente Mata Ruiz, organista de la Santa Iglesia Catedral y director del referido grupo coral. 

La devoción al Santísimo Cristo de la Expiración se remonta a la desaparecida collación de San Nicolás de la Axerquía del siglo XVII, cuando surge una cofradía penitencial en torno a la imagen. A pesar del gran apogeo del que gozó la corporación en el siglo XVIII, en la centuria decimonónica acabó por extinguirse ante los fuertes problemas entre la religiosidad popular y la mitra cordobesa. No obstante, el culto al crucificado se mantuvo en la Parroquia de San Francisco y San Eulogio, en la actual capilla que ocupa la hermandad del Huerto, donde se enmarcaba dentro de la Hermandad de San Diego y San Acacio.

En 1903, terminadas las obras de restauración de la Iglesia de San Pablo, el padre claretiano Antonio Pueyo propone el traslado de la imagen del Cristo de la Expiración hasta el antiguo Convento dominico de San Pablo, donde estaba asentada ahora la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. El traslado se consumó en la primavera de 1904. El Santísimo Cristo de la Expiración se trata de una obra anónima del siglo XVII, vinculada al círculo de Alonso y Pedro de Mena. La imagen ha sido objeto de restauración en multitud de ocasiones: por Victoriano Chicote (1924), Miguel del Moral (1953), Juan Martínez Cerrillo (1959), Rafael Díaz Peno (1965) y Rivero-Carreras(1985), en cuya intervención se realizó una policromía muy similar a su aspecto original del siglo XVII.

La reorganización de la antigua cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración en 1918, concretamente el 7 de abril, estuvo impulsada por las capas media y alta de la sociedad cordobesa, así como de familias de la nobleza. Desde su reorganización, se incorpora a la procesión oficial del Viernes Santo, apareciendo ya con la imagen de María Santísima del Silencio, donada entonces bajo la advocación de Los Dolores. Se trata de una obra anónima del siglo XVII-XVIII, posiblemente perteneciente a la escuela granadina, siendo restaurada por Rafael Díaz Peno en 1965 y Luis Álvarez Duarte en 1976. Rivero-Carreras intervino nuevamente en la imagen en 1985, otorgándole su fisonomía actual.

Tras una breve decadencia, en 1943 se realizan las primeras gestiones para la reorganización de la cofradía. La hermandad sufre un nuevo periodo de crisis, al punto que en 1961 deja de realizar estación de penitencia. No obstante, en 1963 un grupo de cofrades trata de levantar la cofradía, aprobándose nuevos estatutos en abril de 1966. Ya en 1964 se produjo la primera salida procesional en Martes Santo,cambiándose en 1967 la advocación de la Virgen a María Santísima del Silencio. En 1970, se estrena un paso de palio para la dolorosa siguiendo el modelo sevillano.

Así, a lo largo del siglo XX, la cofradía del Cristo de la Expiración irá marcando el estilo e idiosincrasia sobria y elegante que la caracteriza hoy día, siendo conocida a partir de 1940 como Los Estudiantes. En 1973, llegaría, desde el taller de Luis Álvarez Duarte, la imagen de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, que será bendecida en 1974. Esa misma Semana Santa estará marcada por la ausencia de María Santísima del Silencio, incorporándose al paso de Cristo al año siguiente. En 1978, la estación de penitencia se traslada nuevamente a la tarde del Viernes Santo.

La hermandad es pionera en instalar una caseta de feria, así como en la creación de la primera cuadrilla de hermanos costaleros en Córdoba (1975). La incansable labor de la cofradía, unida a su larga tradición y extensa devoción, se vio recompensada en 1993. El 31 de octubre, el obispo José Antonio Infantes Florido, con motivo del 75 aniversario de la reorganización de la cofradía, coronó canónicamente a la Virgen del Rosario. Fue la primera imagen en ser coronada canónicamente en la Mezquita-Catedral, cuya presea fue diseñada por el propio Luis Álvarez Duarte y realizada por Francisco Díaz Roncero, autor del paso procesional de la Virgen. Más de tres kilos de oro, 18 zafiros y 650 brillantes componen la única corona realizada en este material que procesiona en la Semana Santa de Córdoba.

La exclaustración de los dominicos a fines del siglo XIX significó el inicio de la decadencia de la cofradía de gloria de Nuestra Señora del Rosario, cuya imagen sigue recibiendo culto en el templo de San Pablo. Esta devoción avalaría el pasado glorioso de una advocación que justifica el decreto de la Coronación Canónica a Nuestra Señora del Rosario, digna heredera de esa secular devoción y fervor que desde tiempos inmemoriales se ha tenido en San Pablo a esta advocación mariana.