Dice el refrán que «quien tiene un amigo, tiene un tesoro». Y qué gran verdad. Pero si además con ese amigo te sientes como en casa… Ese sentimiento me provoca mi Hermandad Madrina. La Hermandad del Rocío de Lucena. Mi Hermandad de Lucena. Porque así la siento.
Me acompaña desde mi más tierna infancia. No entiendo mi Rocío sin ella. No entiendo un Rocío sin saltar a su porche y acercarme uj ratito a su capilla. O entrar a buscar a Araceli, a Pedro Arroyo o a su hermana, o su prima Rocío. No entiendo mi Rocío sin una risa en su patio. Sin escuchar a Rafi o a cualquiera de sus mayores saludarme como a una más.
Cincuenta años de Rocío se dice pronto. Cincuenta años llenando de Rocío la provincia cordobesa. Expandiendo la devoción por cada rincón. Hoy ha salido la Hermandad en busca de su mirada. Un camino que comenzó a las 10:00 horas con la Misa de Romeros en la parroquia del Carmen.
Se entronizó el Simpecado en su carreta de planta y recorrió las siguientes calles lucentinas: procesión por el siguiente recorrido: Cuesta del Carmen, Párroco Joaquín Jiménez Muriel, Plaza de la Barrera, La Feria, Juego de Pelota, Santiago (visita a la Parroquia), Ancha (visita a la capilla de las Felipenses), Peñuelas, Plaza Alta y Baja, La Villa, Plaza Nueva (visita y despedida de nuestra Patrona María Santísima de Araceli), El Peso, Curados, Capilla de Jesús (visita a Nuestro Padre), vuelta a el peso, Avenida del Parque, Avenida Miguel Cuenca Valdivia, carretera estación (visita al asilo), Camino de las Fontanillas, Camino de la Sierrezuela, Polígono Los Santos, Camino del Cerro las Puertas hasta llegar a las Navas del Selpillar.
Allí se vivirá un momento muy emotivo, pues se hermanará con la Cofradía de Nuestra Señora de los Remedios, en un acto que dará comienzo a las 20:30 horas. Lucena ha vuelto al camino como hace cincuenta años. Llevando la esencia rociera desde tierras de la Subbética hasta las mismas marismas.





