Cofradías 2.0

“Los tiempos avanzan que es una barbaridad”. Esta frase, que habrán escuchado miles de veces, es una derivación de otra similar, “Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad” que debemos a una canción de la famosísima zarzuela estrenada en el año 1894, “La verbena de la Paloma”, con música compuesta por Tomás Bretón y cuyo libreto escribió Ricardo de la Vega. Tras el preludio del primer cuadro aparecen en escena los personajes de Don Hilarión y Don Sebastián quienes comentan los avances de las ciencias en general y de la medicina en particular. Esta expresión, que habrán además empleado en múltiples ocasiones viene a poner de manifiesto cómo las cosas han ido cambiando con el paso del tiempo.

Una circunstancia que afecta indudablemente a las cofradías, como a cualquier otro sector de la sociedad que nos ha tocado vivir. Una evolución y adaptación a las nuevas circunstancias que se ha convertido en una evidencia en todo lo relacionado con la comunicación, fundamentalmente tras la aparición de las nuevas tecnologías, internet, redes sociales. Hoy en día es impensable que una hermandad carezca de cuentas oficiales en redes como Twitter, Facebook o Instagram, no tenga una página web perfectamente actualizada y un community manager al frente de su “aparato de comunicación”, dejando completamente obsoletas aquellas técnicas que limitaban la traslación de información a los hermanos de una corporación, al boletín, el anuncio en presa escrita o el envío de circulares.

La externalización de determinadas áreas de actuación en el seno de una cofradía es otro de los factores que redundan en estos cambios vertiginosos. Antes de ayer fueron los floristas, que profesionalizaron su actividad dejando atrás los tiempos en que unos cuantos hermanos se encargaban de pinchar la flor, como buenamente podían. Hoy son empresas especializadas las que se encargan de exornar cultos y pasos, con el evidente perfeccionamiento del resultado, qué duda cabe. El Prendimiento acaba de dar un paso más en este sendero de modernización y al mismo tiempo con la recuperación de una figura en cierto modo perdida, con el acuerdo alcanzado con el grupo de encendedores “El Pabilo” que el próximo Martes Santo será responsable de iluminar el caminar del Divino Salvador y de su Madre Piedad, después de la buena experiencia de la pasada primavera. Una noticia que recupera la figura del encendedor profesional en ocasiones desarrolladas por auténticas sagas familiares como la familia Santizo, aunando al mismo tiempo modernidad y romanticismo, así como la difusión a través de las redes sociales de un acuerdo que antaño hubiera gozado de carácter interno. No cabe duda de que el Prendimiento se ha convertido, por derecho propio, en una Cofradía 2.0.