Comienza la restauración de la Virgen de las Lágrimas bajo la dirección de Pedro Manzano

La Hermandad de la Exaltación ha anunciado la inminente retirada de su venerada titular mariana, María Santísima de las Lágrimas, de su capilla de Santa Catalina. Será el miércoles 25 de junio, al término de la habitual Eucaristía de las 21:00 horas, cuando la dolorosa sea apartada del culto para someterse a una intervención conservadora en el taller del restaurador sevillano Pedro Manzano Beltrán.

El proyecto de restauración, que responde a una necesidad de estabilización estructural detectada por el propio Manzano, fue aprobado por unanimidad en Cabildo General Extraordinario celebrado el pasado mes de febrero. Dicha sesión tuvo lugar tras la conclusión del Cabildo General Ordinario de Memorias y Cuentas del ejercicio 2024 y de Presupuestos para 2025, en la sede canónica de la corporación del Jueves Santo.

Durante esta asamblea, los hermanos dieron luz verde a las labores de carácter menor recomendadas en el exhaustivo informe técnico presentado por el restaurador. Según este documento, la intervención tendrá una duración estimada de dos semanas y estará centrada en la consolidación de fisuras y ensambladuras abiertas que afectan al soporte de la talla, con el objetivo de garantizar su estabilidad y adecuada conservación a largo plazo. La última actuación de similares características sobre la imagen fue realizada en 2007, también por Manzano.

Una dolorosa de singular belleza y autoría discutida

María Santísima de las Lágrimas es una obra anónima de profunda raigambre barroca, datada en el siglo XVII y atribuida por numerosos expertos a la insigne escultora Luisa Roldán, conocida como “La Roldana”. Ejecutada en madera de cedro y policromada al óleo, la Imagen se aleja de los cánones más recurrentes de la escuela sevillana por la forma alargada de su rostro, la anchura de su mandíbula y la expresión melancólica que evocan sus cejas levemente fruncidas.

Cinco lágrimas surcan su semblante con inusitada delicadeza —dos en la mejilla derecha, tres en la izquierda—, matizando con dolor sereno el recogimiento de una mirada baja y suavemente inclinada que impregna la Imagen de un aura de recogimiento sacro. Esta impronta personalísima ha convertido a la Virgen de las Lágrimas en una de las representaciones marianas más sugerentes del panorama cofrade sevillano.

Iconografía y devoción: la Virgen Dolorosa como centro de la Semana Santa

En el plano iconográfico, la Imagen encarna a la Virgen Dolorosa en los instantes posteriores a la Crucifixión de Cristo. Su advocación entronca con una de las expresiones más elocuentes de la piedad popular andaluza, que rinde culto a los Dolores de María como vehículo de contemplación del misterio de la Redención. Esta veneración ha cristalizado en cinco modelos visuales de gran hondura teológica: la Dolorosa bajo palio, el Stabat Mater, la Virgen Doliente, la Piedad y la Soledad.

Un elemento distintivo de esta iconografía es el pañuelo en la mano derecha de la Virgen, símbolo del consuelo divino ante la aflicción. Según la tradición oral, no documentada pero firmemente arraigada en la memoria popular, fue precisamente la Virgen de las Lágrimas la primera Dolorosa de Sevilla en portar este atributo que el fervor del pueblo colocó en sus manos para mitigar el llanto de la Madre de Dios.

Con esta intervención, la Hermandad de la Exaltación reafirma su compromiso con la preservación del patrimonio devocional y artístico que custodia desde hace siglos, garantizando que la Virgen de las Lágrimas continúe siendo faro de fe y belleza para las generaciones venideras.