Presidirá una eucaristía este miércoles ante San Rafael Arcángel, símbolo devocional de la ciudad desde hace siglos
El nuevo obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, proseguirá esta semana su primer acercamiento a las más arraigadas expresiones de la religiosidad popular cordobesa con una visita de especial simbolismo: la que realizará al Custodio de la ciudad, el Arcángel San Rafael, en la histórica Basílica del Juramento. La cita tendrá lugar este miércoles 25 de junio a las 11:00 horas, momento en el que el prelado presidirá una solemne eucaristía ante la imagen que, desde hace siglos, protege espiritualmente a Córdoba.
Esta visita se enmarca en un proceso de integración pausado pero firme del nuevo obispo en los usos y tradiciones que definen el alma religiosa de la diócesis. Hace apenas unos días, monseñor Fernández acudía también al Santuario de la Virgen de la Fuensanta, Copatrona de Córdoba, en un gesto de atención hacia los hitos devocionales que configuran el calendario y el sentir popular de la ciudad.
Una devoción que vertebra Córdoba
La presencia de San Rafael no se limita al culto interno. Su imagen se proyecta desde los cuatro puntos cardinales de Córdoba mediante los conocidos Triunfos, monumentos que jalonan la ciudad como expresión visible de una devoción multisecular. Estos hitos urbanos, que combinan arte, historia y fe, revelan la centralidad del Arcángel en la identidad cordobesa, sustentada sobre el célebre juramento de protección que según la tradición ofreció a la ciudad en tiempos de peste.
En este contexto, la presencia del obispo en la Basílica del Juramento reviste un significado pastoral profundo: no sólo se trata de un acto litúrgico, sino de un gesto de comunión con el pueblo cordobés, que ve en San Rafael un intercesor y guía espiritual desde generaciones remotas.
Presencia destacada en el Corpus Christi
Este proceso de acercamiento pastoral ha quedado también reflejado en la participación activa de monseñor Fernández en uno de los eventos religiosos más relevantes del calendario litúrgico cordobés: la procesión del Corpus Christi. El nuevo obispo acompañó todo el recorrido del cortejo sacramental, testimoniando así su compromiso con el culto público y con las manifestaciones de fe que articulan la vida católica en Córdoba.
Con gestos como estos, Jesús Fernández comienza a entrelazar su ministerio episcopal con el corazón devocional de la ciudad, participando de aquellos símbolos que, más allá del tiempo, siguen configurando la espiritualidad de Córdoba con elocuente permanencia.





