Queridos lectores:
Esta será la última información que sobre el V Encuentro Nacional de Jóvenes de Hermandades y Cofradías, que tendrá lugar en la ciudad de Córdoba, entre el jueves y el domingo de esta semana, ofrecerá Gente de Paz. La razón obedece a la censura que este medio ha padecido por parte del comité organizador, que ha negado la acreditación pedida con una excusa barata, consistente en que «sólo se va a acreditar a medios inscritos en la Asociación de la Prensa», como si fuesen miles los medios acreditados para la ocasión. Una excusa que supone una burda censura y que jamás ha sido impedimento, hasta la fecha, para que este diario digital especializado en cofradías (que es lo que somos aunque algunos pretendan negarlo) haya recibido las oportunas acreditaciones cuando se han solicitado. Una decisión, que explicita un cambio de tendencia, cuyas razones alguien debería explicar, y que ya se apuntaba cuando el encuentro fue presentado «a los medios locales» sin que Gente de Paz recibiese invitación alguna.
Ni haber sido el primer medio que anunció, con gran alegría, hace ahora un año, que Córdoba había sido la ciudad elegida para organizar este evento, ni las interminables horas dedicadas por este equipo a promocionar a la Córdoba Cofrade de manera altruista (lo que, lejos de ser un demérito, debería merecer el máximo reconocimiento, en la medida en que hacemos todo lo que hacemos «por amor al arte»), ni los miles de lectores diarios, que al parecer no merecen el respeto de quienes organizan el encuentro (o al menos del grupo que determina a los elegidos que tendrán la pertinente acreditación), ni los casi 22000 seguidores que alcanzamos, entre las distintas cuentas en diferentes redes sociales que gestionamos, ni tan siquiera la indiscutible capacidad para estar al pie de la noticia y ofrecer a nuestros miles de fieles lectores, la información más ágil y completa de toda la ciudad de Córdoba (disculpen la inmodestia, pero una vez al año, no hace daño), han evitado el veto de quienes anteponen la venganza personal a los deberes del cargo que detentan, menospreciando al único medio que no les aplaude todas y cada una de sus decisiones y de quienes pensaban que este sueño estaba condenado a la desaparición hace algo más de un año, mientras la tozuda realidad se ha encargado de darles con su error en las mismísimas narices. Resulta chocante que reclamen nuestra presencia en muchas ciudades de nuestro entorno e incluso desde fuera de nuestra comunidad autónoma, sabedores del potencial de 22000 seguidores, y que en la ciudad en la que nacimos sigan existiendo quienes nos nieguen el pan y la sal, por venganza tras algún artículo de opinión que no les ha gustado.
Conste que hubiera sido extremadamente sencillo informar puntualmente de todos y cada uno de los actos, entre otras cosas, porque miembros de este equipo forman parte de algunas de las delegaciones que estarán presentes en el encuentro. Sin embargo, nos vemos obligados a tomar la determinación de no informar de absolutamente nada de lo que ocurra y así se lo queremos advertir a nuestro lectores. Por una simple cuestión de dignidad y, ¿por qué negarlo?, por insumisión ante una acción que consideramos un deleznable y ridículo ataque a nuestro medio y, lo que es mucho peor, a todos aquellos que nos siguen y nos leen. Sería extremadamente sencillo hacerlo, pero no lo haremos. Como no responderemos a ninguna provocación derivada de este comunicado, negación a posteriori de los hechos incluida. Pedimos disculpas de antemano a nuestros lectores por una decisión que rogamos y esperamos que entiendan y a los muchos grupos jóvenes de la ciudad de Córdoba a los que consideramos amigos.
En nuestra humilde opinión, cualquier evento que se organice en la ciudad de Córdoba, relacionado con las cofradías, pertenece a los cofrades, al pueblo, y no a un grupo de elegidos que gestionan lo que gestionan como si de un cortijo propio se tratase. Los mismos que reparten ciertos atriles en agradecimiento por los ladridos prestados. Responsabilidad de todos, empezando por quienes mandan, es lograr que las actividades puestas en marcha lleguen al máximo número de personas posible. Lo contrario, es anteponer cuitas personales a los intereses de las cofradías. Cada palo que aguante su vela. Llegará el momento en que unos y otros deban rendir cuentas de sus actos. Gente de Paz, mientras tanto, estará aquí para contarlo, le guste a quien le guste y le pese a quien le pese. No se cansen, sólo nosotros decidiremos cuándo esta bendita locura ha llegado a su fin.





