Córdoba vive una jornada histórica en torno a Su Divina Majestad

Histórica es manera perfecta de adjetivar una jornada que pasará a ocupar un lugar de privilegio n la memoria colectiva de los católicos cordobeses. La fecha que la Diócesis de Córdoba lleva preparando, la gran celebración del Encuentro Diocesano de Laicos. Un gran acontecimiento eclesial que ha reunido a miles de personas en una jornada de formación y comunión con todos los grupos y movimientos laicales que conforman la Diócesis y que ha llevado por lema “Unidos para que el mundo crea” y “una jornada de reflexión, celebración, convivencia y manifestación de fe” que ha tenido por propósito “impulsar desde la alegría de nuestra pertenencia a la Iglesia, un nuevo compromiso de evangelización en todos los campos y ambientes de los que formamos parte”.

La mañana estuvo dedicada a la reflexión y la comunión. Más de 1000 personas participaron en la primera parte de encuentro que tuvo lugar en las instalaciones del colegio Trinidad. La jornada comenzó con una oración en el pabellón del colegio y seguidamente, se expuso al Santísimo en la capilla del centro. A continuación se imparió una conferencia para todos los asistentes sobre: “La vocación y la misión del laicado ante los retos de la sociedad actual”. Tras una exposición de los carismas de los laicos de la Diócesis, los participantes se dividieron en tres grupos de trabajo para profundizar sobre tres temas: la vocación y la misión de la familia en la sociedad actual, la misión de la Iglesia en el ámbito educativo, y la caridad de la Iglesia y los laicos.

Los actos de la intensa tarde programada comenzaron a las 16 horas, con la solemne procesión con la Custodia de Arfe, dirigida por la diestra mano de David Pinto Sáez y la imagen de Nuestra Señora de la Fuensanta. El cortejo partió de la parroquia del Beato Álvaro de Córdoba hasta la el Coso de Los Califas y en él se integraron una representación de las hermandades y cofradías, la Adoración Nocturna, el Seminario y los presbíteros.

La plaza de toros fue escenario de una gran eucaristía. Los fieles fueron llegando paulatinamente hasta que hizo su entrada la procesión con la Custodia de Arfe y la Virgen de la Fuensanta, que se unieron a la imagen de San Rafael procedente de la parroquia de San Francisco y San Eulogio. La eucaristía estuvo presidida por el Obispo y en la misma participó el coro de la Catedral de Córdoba. Una jornada que deparó escenas históricas como las que nuestro compañero Antonio Poyato ha recogido en esta excelente crónica gráfica para el recuerdo.