No cabe duda de que Coronación de Espinas se ha convertido, por derecho propio, en una auténtica referencia de la música procesional en los últimos años. Sus logros y el buen hacer que evidencian en cada una de sus actuaciones han determinado que la excelente banda cordobesa haya inscrito con letras de oro su nombre entre las formaciones más importantes del genero con el que hacen brillar su música, con un estilo perfectamente definido que ahonda en unos cimientos que se asientan en el convencimiento de que los éxitos se alcanzan cuando la semilla del esfuerzo colectivo se alimenta de la búsqueda constante de la perfección.
Un sendero de éxitos que se fundamenta en la defensa de una tesitura que se ha convertido en su santo y seña y en un repertorio que compagina marchas propias trufadas de algunas de las mejores obras concebidas para cornetas y tambores, emanadas del genio y artístico y la creatividad de buena parte de los mejores autores clásicos y contemporáneos que se fusionan en el infinito pentagrama de Coronación para regalar al universo cofrade verdaderas joyas cuyo inconfundible aroma envuelve cada rincón al que llega su música.
En la búsqueda de la consolidación de este estilo irrenunciable, la formación de la hermandad de la Merced, acaba de comenzar el montaje de otra de esas maravillas compuestas para ser interpretada por cornetas y tambores. Se trata de la marcha «Sagrado decreto», una pieza realizada por el conocido autor Nicolás Turienzo con arreglos e instumentación de Pedro Pacheco, originalmente para la Banda de cornetas y tambores «Nuestra Señora de la Victoria» (Las Cigarreras) y dedicada al misterio homónimo de la hermandad de la Trinidad. Una obra que en apenas una década se ha convertido en todo un clásico que, en virtud de la especial sensibilidad de los músicos de Coronación, adquirirá, a buen seguro, una categoría singular que hará las delicias de los muchos seguidores con los que cuenta la magnífica banda del Zumbacón.





