La procesión ha conmemorado el 800 aniversario de la impresión de las llagas de San Francisco
Breve, pero muy intensa. Así ha sido la salida extraordinaria de la Virgen de Guadalupe, que ha recorrido en la tarde-noche de este sábado los alrededores del colegio que lleva su nombre y que Córdoba conoce popularmente como Franciscanos.
Numerosos fieles han acudido a una cita que ha conmemorado el 800 aniversario de la impresión de las llagas de San Francisco y que ha dejado hermosas estampas.
Como si de la habitual procesión del mes de mayo se tratase, pero con el sabor de los extraordinario, la imagen ha sido portada de forma elegante por la cuadrilla de costaleros que ha comandado Carlos Lara. Un capataz de fuste, de los que han demostrado una calidad fuera de toda duda y que ahora, de vuelta de ese camino frenético de los llamadores, enseña el camino del trabajo siempre bien hecho.
Esa forma de hacer las cosas también la ha mostrado la Banda de Música Nuestra Señora de la Estrella de Córdoba. En un intenso mes de octubre para la formación de la Huerta de la Reina, sus sones mejoran en cada actuación y su nivel, de momento, no parece tener techo. Una gran noticia para la música procesional cordobesa, en general, y para esta extraordinaria, en particular.






Con la colaboración conjunta de la Hermandad de la Soledad, la comunidad parroquial de Guadalupe y la comunidad educativa, el objetivo de “engrandecer y extender la devoción del Santo de Asís y de Nuestra Madre María Santísima”, se ha cumplido en una procesión en que Franciscanos se ha vestido de fiesta para venerar a la Virgen de Guadalupe.





