La vara del pertiguero, Opinión

Cruces, estrellas y otras vicisitudes

En estos pasados días saltó al candelero social el debate en torno a las luces navideñas de Granada. Dimes y diretes de distintos actantes se han ido sucediendo por igual, siempre bajo la siguiente cuestión: ¿Son estrellas o cruces invertidas? Al hilo de la polémica, cabe hacer una reflexión sobre los símbolos, su valor y su utilidad. Quizás así comprendamos un poco mejor el porqué de tanto revuelo y seamos capaces de esclarecer las razones o sinrazones de este asunto.

La fuerza del símbolo radica únicamente en el sentido que tiene, esto es, en aquello que representa. En el caso que nos ocupa, la cruz invertida posee efectivamente una relación directa con san Pedro, ya que fue su elemento de martirio. Sin embargo, también se vincula con el satanismo, pues la inversión de la cruz se considera una mofa a la redención y al mismo Cristo. Por tanto, colegimos que todo símbolo puede tener varios sentidos, los cuales a su vez pueden ser distintos entre sí.

Pese a esta variedad de sentidos, actualmente la cruz invertida mantiene, quizás con mayor preponderancia, ese valor satánico frente al petrino, de modo que resulta poco apropiado servirse de dicho símbolo para representar al primero de los apóstoles. En nuestros días, es preferible usar las llaves o el gallo como representación ideológica de san Pedro, ya que el uso de la cruz invertida puede conducir a equívocos poco recomendables. De ahí que su uso se halla restringido tanto.

Algo parecido ocurre con el pentagrama, la estrella de cinco puntas que se remonta a la Antigua Grecia y que el cristianismo reutilizó para significar, para unos, las cinco llagas de Cristo y, para otros, la supremacía del hombre sobre los elementos. Asimismo, este símbolo ha sufrido una infeliz transformación, ya que en su forma inversa es un signo más del satanismo y del oscurantismo.

Pongamos otro ejemplo. La cruz gamada es un símbolo antiquísimo que encontramos en la cultura antigua. Los pueblos celtas y germanos la utilizaban, así como los propios romanos, y venía a representar la fuerza como esencia. Actualmente, la cruz gamada ha relegado su significado primitivo por otro más peliagudo. Este símbolo, como muchos saben, es reconocido como el emblema del nazismo, lo cual implica ahora otros sentidos muy diferentes al original.

En resumen, los símbolos son realidades cambiantes en cuanto a sus significaciones, las cuales a su vez se ven afectadas por la propia sociedad. En el caso de Granada, la forma esquemática con que se pretendía representar unas estrellas navideñas ha propiciado toda una polémica desagradable y cargada de matices que nos lleva, quizás por pensamiento colateral, hacia la religiosidad. En otras palabras, es todo un problema de formas. Quizás hubiese sido apropiado que alguien hubiera reparado en esta posibilidad, es decir, que la forma de las supuestas estrellas, tan simplificada, podría ser confusa y llevar a error. Quizás la solución hubiese sido que dichas estrellas tuviesen más forma de estrella. En cualquier caso, todo esto demuestra la importancia de los símbolos y lo precavidos que debemos ser a la hora de utilizarlos.