Cruz de guía | Jaén 2025: el año en el que la provincia casi toca el cielo

Ha sido un año de «sacudida devocional» en la provincia de Jaén. La puerta de Andalucía va a concluir el año con el reflejo del Rosario Magno en el retrovisor. El hito que demostró algo impensable, hasta hace algunos años, y que no es otro que el milagro de concentrar a las principales devociones en la capital del Santo Reino. Las patronas y algunos pasos de misterio confeccionaron un rocambolesco rompecabezas que llenó de luz aquel 4 de octubre sitios tan poco agraciados como la calle Virgen de la Cabeza o incluso la Avenida de Madrid. Se quedó en un casi. Faltaron grandes detalles y la falta de experiencia pasó factura, pero aún así dejó grandes estampas inéditas sobre las que construir un futuro venidero de fraternidad.

No obstante fue un oasis en el desierto, pues el delicado pulso de procesiones extraordinarias en la provincia de Jaén muestra un desfase importante con respecto al auge de acontecimientos extraordinarios en el resto de provincias. Mientras que en Sevilla, Málaga o Córdoba las salidas extraordinarias parecen haberse convertido en un recurso casi ordinario para celebrar cualquier efeméride, Jaén sigue manteniendo una sobriedad que, para muchos, roza la sequía. Esta brecha no es casual; responde en gran medida al estricto tamiz del Obispado de Jaén. A diferencia de otras diócesis andaluzas, donde los decretos parecen haberse flexibilizado al ritmo del clamor popular, en el Santo Reino todavía impera una normativa más rigurosa y selectiva. Los criterios episcopales difieren en los diferentes territorios y, sobre todo, el ritmo cofrade de la provincia cobra una verdadera lentitud y una importante falta de logística que converge con directamente con la excesiva afluencia de eventos extraordinarios del resto de provincias.

Por eso, cuando se rompe ese silencio administrativo y pastoral, el impacto es doble. Lo vivido en Linares con la extraordinaria de la Borriquilla fue una explosión de luz y juventud necesaria, una reivindicación de que la alegría del Domingo de Ramos puede reclamar su sitio fuera de fecha si el motivo es legítimo. De igual modo, la procesión extraordinaria de la Columna de Úbeda fue una lección de maestría.

Esta reticencia a la «extraordinaria por sistema» que marca el Palacio Episcopal tiene su parte positiva: evita la devaluación del acto procesional. Ha sido un año marcado por la beatificación de los 124 mártires de la provincia de Jaén en la época de la barbarie del 36 y del recién iniciado Año Sanjuanista con motivo del 300 aniversario de la canonización de San Juan de la Cruz que tendrá especial énfasis en la ciudad de Úbeda.

El 2025 nos deja el sabor de lo que fue una provincia que reza con una intensidad sobrecogedora y de una Diócesis que decide abrir sus templos de par en par. A la espera nos encontramos de la Misión Mariana de la Virgen de la Cabeza por el 800 aniversario de su aparición, el Vía Crucis Extraordinario en honor a la Reconquista cristiana de Linares y la aparición de la Virgen de Linarejos y de la gran cantidad de centenarios en hermandades surgidas en el tiempo inmediatamente anterior a la contienda civil. Muchos ya proyectan la inclusión de la Diócesis en la moda imparable de los acontecimientos extraordinarios, aunque será el tiempo el que se encargue de dilucidar si finalmente se cumple o se queda en una utopía.