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Miradas bajo el cubrerrostro, 💙 Opinión

Cuando el “Sanchismo” llega a las Cofradías

Esta calle del itinerario de la procesión se nota inquieta. El ambiente de nerviosismo entre el pueblo se transmite a los nazarenos, que comienzan a caminar inseguros, mirando a todas partes. Con los cirios levantados buscan la protección del Diputado de Tramo. Confían en él y saben de su buen criterio, transmitiendo la calma necesaria para continuar el Camino. Y me viene a la mente una nueva reflexión.

Vivimos un momento en España convulso como hace muchos años no se recuerda. Una enfermedad nueva que afecta indiscriminadamente, con las consecuencias derivadas de las medidas tomadas para aminorar su propagación; la paralización de la actividad económica altera la estabilidad que todos necesitamos en nuestra vida.

Pero este estado de convulsión se ve agravado día a día con noticias políticas que nos estremecen y que nos hacen sentir cada vez más inestable el suelo sobre el que sustentamos nuestra existencia temporal: cambios de criterio en temas de vital importancia sin aparente justificación, nombramientos de altos cargos controlados por encima de las leyes, recomendaciones para no investigar posibles delitos, ataques a la Monarquía como Jefatura del Estado, encuestas de Centros de Investigación que muestran datos dudosos, etc. Situaciones que nos han llevado a asimilar una “nueva normalidad” que toca distintos puntos de la actividad y que la gente ha bautizado como “Sanchismo”.

Todas estas circunstancias crean una atmósfera de zozobra en la sociedad que afecta a todos los aspectos de nuestra vida. La crispación se palpa en las redes sociales, nuevo medio de expresión y altavoz de opiniones de la gente.

Pero, ¿qué ocurre cuando esta situación afecta al mundo de las cofradías? Y no quiero decir que este clima de inseguridad o intranquilidad afecte a la vida de las hermandades, al contrario. Quiero decir que qué hacer cuando ese “Sanchismo” se introduce en el funcionamiento de las Cofradías.

Es interesante observar las similitudes que se empiezan a dar en la manera de gobernar una cofradía y en el situación actual del gobierno de España: oscurantismo en la toma de decisiones sin contar con la sociedad/hermandad; endogamia enfermiza entre los miembros de un partido/Junta de Gobierno; absoluta indiferencia y falta de atención, cuando no de educación, ante las consultas o preguntas de un Diputado/hermano a un Ministro/Hermano Mayor; la toma de decisiones populistas sin tener en cuenta la capacidad o la oportunidad de tomar esa medida (ayudas para todos/proyectos de restauración o de creación de patrimonio)…

Es cierto que el “Sanchismo” se ha adentrado sigilosamente en los órganos de gobierno de algunas hermandades y se ha apoderado de los que han sido elegidos por los hermanos (en los casos en que así ha podido ser), haciendo que el lento paso del tiempo vaya creando un “pensamiento único” en todo lo que respecta a lo que debe ser esa Cofradía. Y al igual que cuando discrepas del gobierno te catalogan de fascista, cuando discutes una decisión de tu hermandad inmediatamente salen quienes te acusan de querer hacerle daño a la Cofradía.

Mención aparte merece esta última coincidencia, aparecida en estos últimos días: el gobierno es quien decidirá el nombramiento de vocales del CGPJ, amenazando gravemente la presunción de independencia y atacando al principio de separación de poderes. Y en las hermandades es una persona, el Consiliario, quien da el visto bueno o no a cualquier candidato a Hermano Mayor, igualmente amenazando el normal devenir de la Corporación, y dejando muy en entredicho la separación de la gestión de una Hermandad y la de su Parroquia. Hasta en esto se huele el “Sanchismo”.

Aunque en este caso fueron las propias hermandades las que se pegaron un tiro en el pie al dejar en manos de una persona, en muchas ocasiones persona al margen de la Cofradía, cuando no totalmente indiferente a la misma, el futuro de la Hermandad; y todo ello en la aprobación del Estatuto Marco de las Cofradías. Quizás, quienes en ese momento tuvieron que decidir sobre dicha propuesta no pensaron nunca que quien hoy está a tu lado, mañana puede dejar de estarlo y tenerlo en frente. Lo mismo puede suceder con los vocales del Poder Judicial que se nombren, pues quién sabe si algún día imparten Justicia sin tener en cuenta quién los puso allí…

Todo esto está teniendo como consecuencia una sociedad cada vez más cansada y apática, adormecida ante los cambios que poco a poco nos cuelan. Y unas cofradías con hermanos aletargados, sin interés por participar o aportar, con el convencimiento de que no sirve de nada opinar.

Ya lo dijo Joaquín Costa en su obra “Oligarquía y Caciquismo como la forma actual de gobierno en España: urgencia y modo de cambiarla” cuando presentaba una forma de gobernar para ellos mismos, de manera endogámica, sin escuchar a quien los puso allí, sólo rindiendo cuentas a ellos mismos, y con el solo fin de perpetuarse en el Gobierno, aunque sea a través de cacicadas y excesos de poder sobre un pueblo dormido, ignorante y confiado.

Al final va a ser verdad que las Cofradías son reflejo de nuestra sociedad. Lo que no siempre es algo positivo.

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