Desde Nervión, el paso de Nuestra Señora de Consolación demuestra a la Sevilla cofrade la elegancia que tiene el movimiento de las bambalinas del palio de la Madre de la Iglesia. Si a la inigualable belleza de la dolorosa de Dubé de Luque sumamos los sones de Banda Municipal de Música de Mairena del Alcor obtendremos un marco emocional que difícilmente puede superarse.
No sólo en su barrio la Virgen de Consolación recibe el cariño de sus devotos. También en el Caso Antiguo de la ciudad los sevillanos saben querer a la dolorosa de los ojos azules, como demuestra la gran petalada que recibió segundos después de revirar a la calle Francos. Se escuchaba Esperanza Macarena, habiendo sonado con anterioridad Consuelo de María.





