Sevilla, ⭐ Portada, 💚 El Rincón de la Memoria

Cuando la primitiva Virgen de Guía salió bajo palio

En 1931 la dolorosa de Illanes salió en un segundo paso

Las primeras décadas de la Hermandad de la Lanzada estuvieron salpicadas por su devenir en diversos templos. Del Santo Ángel pasa a San Román en 1916 y de ahí a la Iglesia de San Gregorio, hasta que en 1932 fija su residencia en la Iglesia de San Martín aunque salió desde la actual sede canónica del Santo Entierro.

Son tiempos de cambio. A pesar de la consecución de diversos regímenes políticos la vida de las corporaciones continúa su caminar. En 1929 Antonio Illanes esculpe la imagen del actual titular de la corporación, bendecido el 12 de marzo de aquel mismo año. Esta vino a sustituir al antiguo crucificado, que era de papelón y que no terminó de convencer a los hermanos. Cuentan que cuando el actual titular cristífero llegó, despertó tal impresión en los miembros de la hermandad que quedaron fascinados.

Hasta tal punto llegó a deslumbrar que decidieron encargar al mismo imaginero la ejecución de una dolorosa, bajo la advocación de Guía, el 24 de enero de 1931. Pero las impresiones no fueron las mismas. Aquella nueva obra que venía a engrandecer el patrimonio de la Lanzada y que fue realizada con la condición de que no fuera “superior a mil pesetas”, no fue del gusto de los cofrades. A pesar de ello, decidieron que en 1931 saliera bajo palio. La Virgen del Buen Fin formaba parte del primero de los pasos.

El estreno de la Virgen no pasó desapercibido para la Sevilla cofradiera. Tampoco el paso de palio, que era también la primera vez que salía a las calles. Un techo calado, al igual que las caídas del palio, calado confeccionado a base de una blonda de plata y oro fino con encajes de bolillos. También se estrenaba la peana de plata y los respiraderos, realizados en metal plateado. El resto de los enseres fueron cedidos por otras hermandades.

La Virgen figuró bajo palio hasta 1935, año en el que se estrenaron los varales, el juego de jarras, la diadema y la saya. En 1936 la primitiva Virgen de Guía pasó a formar parte del misterio, siendo colocada la Virgen del Buen Fin bajo palio. Pero iniciados los años cuarenta, las dificultades por las que atravesaba el país también acabaron afectando al mundo de las hermandades y cofradías. En el caso de la que nos ocupa, en 1940 suprime el paso de la Virgen. Por lo tanto, la obra tallada por Astorga pasa a formar parte del primer paso y se retira del culto la primitiva imagen que hizo Antonio Illanes.

Pero a pesar de que esta dolorosa no fue del agrado de los hermanos, estos deciden más tarde encargar al mismo imaginero una nueva imagen. La actual Virgen de Guía es ejecutada en 1971. Entre las diferencias con la anterior, esta tendría la mirada hacia arriba, pues iría colocada en el paso de misterio, dirigiendo su mirada hacia el Santísimo Cristo de la Sagrada Lanzada. Desde entonces, un rosario de intervenciones ha ido sucediéndose, siendo la última la efectuada por Miñarro, quien subrayó tras la misma que con este trabajo ha querido “rendirle un cumplido homenaje a la memoria de Antonio Illanes, con una obra con la cual, según reza en la historia de la hermandad, nunca tuvo un éxito claro, siendo fruto incluso de repetidas controversias, las cuales espero que a partir de ahora queden zanjadas”. Dos imágenes, el mismo escultor, idéntica polémica pero, por ahora, con distinto resultado.

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