Sevilla

La crónica perdida: un Miércoles Santo de alegría incontenible

El Miércoles Santo es el día en que los niños aprenden el significado de la cruz. No entienden que es la muerte porque no ven más allá de la belleza inerte de Cristo en el madero. La luz es la cancela que abre el ecuador de la Semana Santa. A diferencia del año pasado, cuando la inoportuna e indeseada presencia de la lluvia lo alteró todo, el clima benigno, propicio para el discurrir de las distintas cofradías, hizo disfrutar de un Miércoles Santo hermoso en el que la esencia de todas las cofradías se proyectaron en una vorágine para guardar en el mejor cajón de la memoria.

El primer cortejo en poner en la calle su cruz de guía fue la hermandad de la Sed cuyo barrio de Nervión se convierte cada año en un hervidero de devoción. Un año más, los sones de la Banda del Rosario de Cádiz se convirtió en el contrapunto perfecto para el poderosos caminar del Cristo de la Sed por las calles de Sevilla. Detrás del imponente crucificado llegaba Ella, la Virgen del Rosario, cuya miraba buscaban con insistencia los sevillanos para perderse en el interminable fondo de sus ojos azules y precipitarse en el mar de sus pupilas conscientes de estar viviendo un instante único e irrepetible.

En otro enclave mágico de la ciudad, en las calles del arrabal de San Bernardo, se amontonaban miles de cofrades, como ocurre cada año cuando la calle ancha reúne a antiguos vecinos del barrio y a amigos que sin quedar tienen su encuentro en El Miguelete. El encuentro del Cristo de la Salud con su barrio es uno de los momentos más especiales de la Semana Santa de Sevilla, antídoto perfecto para las miles de heridas latentes. Una cura para el espíritu que se concibe a cada zancada y que anuncia la llegada de la Madre de Dios, Refugio eterno de las almas afligidas, dulce y elegante, entregándose al pueblo como el pueblo se entrega a Ella, navegando en sus entrañas camino de encontrarse con el Santísimo Sacramento del altar y consumar el sendero de doce lunas que se recorre a pequeños sorbos. 

En un abrir y cerrar de ojos, todas las miradas se dirigieron a Omnium Sanctorum donde los nazarenos de la hermandad del Carmen volvían a fundirse con Sevilla. Y es que esta corporación, pese a ser tan maltratada por algunos kofrades, es un auténtico ejemplo de cofradía cuya evolución se evidencia de manera palpable en cada metro de cortejo y que es el anticipo de lo que ha de venir en los próximos años. Quizá algunos, en una Semana Santa tan rebosante de todo, hayan olvidado el dulce regusto que deja en el paladar observar año tras año cómo crece una cofradía. Otros lo saboreamos con satisfacción. La perfecta simbiosis del caminar del misterio del Señor de la Paz y la Agrupación Musical Virgen de los Reyes volvió a acallar las voces que avivan la rumorología y dejó para el recuerdo momentos de elevados quilates. Como magnífica fue la conjunción del palio de la Virgen del Carmen con la Soledad de Cantillana, cuyos sones se estrenaban este Miércoles Santo, demostrando el por qué de su llegada a Sevilla. La cofradía deparó porlas calles de Sevilla, numerosos instantes cargados de plenitud.

Sólo cabe observar y guardar un respetuoso silencio cuando la hermandad del Buen Fin pasa por la Plaza de San Lorenzo, momento cumbre de su discurrir bajo el cielo de la primavera. La cofradía franciscana es una de esas cofradías cuya mera presencia en las calles es todo un ejemplo de elegancia que se sublima cuando el crucificado se encuentra cara a cara con el Señor. Es cierto que cada año es inevitable a su paso que vuele la imaginación soñando con ese misterio que fue y que muchos anhelan que un día pueda volver, materializando un deseo que solamente el tiempo determinará si es factible. Pensamientos dulcificados con la mezcla perfecta de vistosidad y finura que es siempre el caminar del paso de palio de la Virgen de la Palma, metáfora perfecta de la Sevilla mariana.

Sublime como siempre, la puesta en escena de la cofradía del Baratillo, que concentró a muchos una auténtica multitud en la calle Adriano. La corporación del Arenal es la perfecta fusión de una tarde de Miércoles Santo y una tarde de toros en el coso de la Maestranza. Arte puro, sin matices, desbordándose en cada gesto que, al mismo tiempo, están perfectamente medidos. Nada falta y nada sobra… todo se regala en su perfecta medida. El misterio de la Piedad, Madre dulcísima que lleva en sus brazos al Cristo de la Misericordia, es la elegancia con mayúsculas, conformando un conjunto perfecto con el repertorio perfectamente escogido por la banda del Sol para servir de complemento inevitable a la artística tragedia que se consuma ante nuestros ojos. Entre un océano de oraciones, la Virgen de la Caridad, acompañada por la Carmen de Salteras, fue derramando magia en cada chicotá, agitando la respiración de los miles que acudieron a precipitarse en su bellísima mirada para encontrar el pellizco que siempre brinda a los tendidos de Sevilla.

Sobriedad innata de la cofradía del Cristo de Burgos ante cuya presencia se rindieron las miradas más exigentes. La imagen embriagadora del espectacular crucificado fundido con las nubes de incienso, permitía trasladarse a otra dimensión por obra y gracia de una impecable puesta en escena que es paradigma de silencio e introspección solamente matizados por el primitivo sonido de la música de capilla. El broche perfecto del Miércoles Santo de la cofradía de San Pedro es la llegada de Madre de Dios de la Palma. Cada chicotá de su paso de palio es una batalla ganada a favor de la excelencia. Su discurrir por Alcaicería al compás de «La Madrugá» fue uno de los momentos más mágicos de la jornada.

Los dos grandes misterios del Miércoles Santo hispalense son de otro planeta, probablemente dos de los mejores de toda la Semana Santa, corroborado cada año en virtud de una espectacularidad -cada en su irrenunciable estilo-, no reñida con la elegancia que se sublima año tras año y se potencia por el espectacular acompañamiento musical con el que cuentan, Triana para la Lanzada y Cigarreras para el Prendimiento de la cofradía de los Panaderos. El paso de misterio de Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder en su Prendimiento revolucionó literalmente la Campana haciendo buena la expectación que siempre antecede su llegada. Expectación reproducida desde el preciso instante en que la llegada de la Virgen de Regla comenzó a insinuarse por la Plaza del Duque y convertida en un auténtico derroche de fantasía.

Horas antes, cuando el sol aún reinaba poderoso en el cielo del Miércoles Santo, el portentoso paso de misterio de la Sagrada Lanzada, provocó que toda la Campana contuviera la respiración ante la presencia del mismísimo Dios que acababa de morir ante los ojos de Sevilla. Escena preñada de dramatismo multiplicada por el incontestable repertorio de la excelente formación musical trianera sin cuya presencia sería imposible comprender el espectacular caminar de la cuadrilla del primer paso de la cofradía. El palio de la Virgen del Buen Fin, que entró en la carrera oficial con un repertorio perfectamente elegido, en el que brillaron marchas como «Buen Fin» y «Sagrada Lanzada», permitió saborear verdadera sevillanía en su discurrir para adentrarse por Sierpes.

La guinda de un memorable Miércoles Santo, lo puso la cofradía de las Siete Palabras cuyos tres pasos son la traslación de la Semana Santa de Sevilla. Sobriedad y recogimiento en el discurrir del paso del Nazareno de la Divina Misericordia, provocando la oración a cada paso de grandeza contenida. Contrapunto de una cofradía que sufre una metamorfosis con la llegada del paso de misterio que entró en la Campana con la marcha «Siete Palabras» interpretada magistralmente por Esencia, seña de identidad de una cofradía que busca siempre la excelencia y que es capaz de sublimar la pluralidad con la llegada del paso de palio de la Virgen de la Cabeza al palquillo de entrada de la carrera oficial, centro neurálgico de todas las miradas, con su marcha -la de la cofradía- «Pasan los campanilleros», completando una puesta en escena tan hetereogénea como perfecta. 

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup

Color de fondo
Redimensionar imagen