El Rincón de la Memoria, Portada, Sevilla

Cuando las Penas y el Museo celebraron sus aniversarios de forma conjunta

El encuentro dejó estampas para la posteridad

1975 fue declarado Año Santo de la Reconciliación por el Papa Pablo VI. En aquel lejano año la hermandad del Museo cumplió 400 años de existencia. Cuatro centurias desde que unos sevillanos decidieran en la segunda mitad del XVI fundar una cofradía tras escuchar las palabras de un fraile durante el Sermón de la Pasión que acabaron conmoviendo a los presentes.

Para tal efecto se confeccionó un nutrido programa de actos que comenzaron el 10 de enero de 1975 con la celebración de la asamblea donde quedó constituida la obra benéfica «Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Señora de las Aguas». Prosiguió el plantel de actividades con unas jornadas espirituales, dirigidas por el padre Ángel Martín Sarmiento y conferencias en el salón de actos de la Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría impartidas por Joaquín González Moreno, Juan Infante-Galán y el padre José María Javierre.

La capilla de la hermandad acogería los días 6, 7 y 8 de febrero un ciclo titulado «Trilogía de la Pasión» y el 9 del citado mes el Museo de Bellas Artes fue el escenario elegido para deleitar a los asistentes con un concierto de música sacra a cargo de la Asociación Coral de Sevilla.  

Los días 18 y 22 fue la catedral el templo donde la hermandad del Museo realizó el solemne quinario en honor de sus titulares. Trasladadas a hombros de los hermanos, las imágenes de Nuestro Señor Jesucristo de la Sagrada Expiración y María Santísima de las Aguas regresaron a su capilla tras el pontifical oficiado por el cardenal arzobispo Bueno Monreal. Ya en su sede canónica Juan Ordóñez Márquez, canónigo hispalense predicó un triduo eucarístico, coincidiendo con el jubileo de las cuarentas horas, los días 3, 4 y 5 de marzo.

El 9 tuvo lugar un hecho extraordinario que según relata Carrero fue «la primera vez que se organiza un acto conjuntando las imágenes de distintas cofradías». El día anterior fue trasladado el crucificado hasta la parroquia de San Vicente y a las 12 de la mañana el templo acogió la solemne función conjunta con motivo del cuarto centenario del Museo y el primer siglo de vida de las Penas. La Virgen de los Dolores aparecía a la izquierda del crucificado, situados en el presbiterio, ofreciendo una estampa que todavía recuerdan quienes la presenciaron. La misa fue oficiada por José L. Peinado Marchante, delegado de Hermandades y Cofradías, con sacerdotes de las dos corporaciones. Por la tarde, el titular cristífero regresó a capilla, formando parte del cortejo miembros de ambas corporaciones.

Las dos hermandades prosiguieron con su calendario de actividades. La del Museo acudió hasta la parroquia de San Andrés para asistir el 4 de mayo a un pontifical oficiado por Rafael Bellido, lugar en el que se descubrió un azulejo conmemorativo de la efeméride fundacional, siendo este acto el broche de oro a su IV centenario fundacional. En cuanto a las Penas de San Vicente, el día 28 de septiembre José Sánchez Dubé, presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías pronunció la conferencia «Exaltación del Primer Centenario Fundacional». Por su parte, el día 29 y 30 del mismo mes era la Real Academia de Bellas Artes el lugar escogido para sendas intervenciones de Francisco Morales Padrón y Rafael Manzano Martos.

Las conferencias continuaron el 1 de octubre con una disertación del profesor José Hernández Díaz sobre «Pedro Roldán y los imagineros del siglo XVII», apareciendo Jesús de las Penas como fue concebido por su autor, pudiéndose contemplar la túnica estofada y policromada. El día siguiente comenzó un triduo de acción de gracias al que siguió un solemne pontifical el día 5. Otro de los momentos que no olvidarán los presentes fue la procesión extraordinaria que por la tarde se realizó con el titular. Sobre su paso llegó hasta la basílica del Gran Poder, encontrándose en la fachada de la parroquia de San Lorenzo un altar donde aparecía la Virgen del Carmen, titular que fue del convento Casa Grande del Carmen, de donde procede el Caído. También visitó el convento de Santa María la Real —desde donde efectuó su salida procesional noventa y siete años antes—, la capilla del Museo, la sede canónica de la Vera Cruz y las Mercedes de Puerta Real, a quien saludó desde el exterior al no poder acceder el paso. Entre las representaciones que formaron parte del Consejo se encontraban el Cautivo de Santa Genoveva, las Siete Palabras, el Silencio y la Soledad de San Lorenzo. Una representación del Museo se incorporó tras la visita del Cristo de las Penas hasta el término de la procesión, volviendo a dejar patente el estrecho vínculo entre las dos hermandades.

No fue la primera vez

Aunque quedó grabado en la memoria cofradiera el acto fundacional que unió a las dos corporaciones del Lunes Santo, no era la primera ocasión en la que coincidían. El 3 de julio de 1950 la parroquia de San Vicente cerró sus puertas trasladándose los titulares en parihuelas e las Penas hasta el Museo, donde fueron colocados a sendos lados de los titulares del Museo. Allí permanecieron hasta el 9 de octubre del mismo año, cuando regresaron de nuevo.