La convivencia entre las hermandades del Calvario y la Esperanza de Triana con motivo del L aniversario de su estancia en Parroquia de la Magdalena en la Madrugada de 1974 a causa de la lluvia contó con gran representación de ambas corporaciones y estuvo cargado de recuerdos entrañables y fraternales de aquel día. Una de las anécdotas más llamativas, no obstante, hico referencia a otra Madrugá de lluvia, la de 2004 y fue explicada por el capataz del paso de misterio del Santísimo Cristo de las Tres Caídas, Paco Ceballos, en un magnífico vídeo que ha sido difundido por la cuenta oficial del programa Radiofónico El Llamador en una conocida red social.
Ceballos contó que aquel año en el que la Hermandad de la Esperanza de Triana salió sola, el paso llegó a la Campana y entró por Sierpes. El místerio iba a paso ligero pero a buen paso y en un momento determinado vio a Miguel Loreto capataz el paso de misterio del Señor de la Sentencia acompañado por un grupo de 25 o 30 costaleros. Ceballos preguntó al fiscal si tenía inconveniente en que Loreto realizase una levantá al paso trianero, a lo que el fiscal respondió que no había inconveniente alguno. Ceballos se acercó a Loreto, con quién tenía una buena amistad, y le dijo que si era tan amable hiciera una levantá al Cristo de las Tres Caídas.
Loreto, que no esperaba esa petición respondió que él no lo levantaba. Ceballos le respondió «no seas esaborio» y le dijo que por lo menos tuviera el detalle de acercarse y él mismo haría la levantá, cosa a la que Loreto accedió. El capataz de la Sentencia se puso delante del paso y Ceballos llamó a los costaleros y dijo: ¡Oído!, que el Santísimo Cristo de las Tres Caídas no se levanta hasta que no llame Miguel Loreto que está aquí». Loreto miró a Ceballos y al ver que no había forma de escapar de la simpática trampa llamó al paso.
«Una llamada preciosa», en palabras de Ceballos que explicó, además, que tras levantar a los costaleros del Señor de la Sentencia se pusieron por los costeros y esa chicota la hicieron cogiéndole de la mano por debajo de la zambrana a los costaleros del Cristo de las Tres Caídas. Un momento para la historia que a buen seguro en la actualidad hubiera quedado registrado para siempre en miles de teléfonos móviles pero que forma parte de la historia de dos de las hermandades más importantes del universo cofrade.





