Sevilla, ⭐ Portada

¿Cuándo veremos de nuevo un paso en la calle?

Con la Semana Santa a la vuelta de la esquina sin desfiles procesionales los cofrades ponen la mirada ahora en las imágenes con las que se inicia el tiempo de glorias. Con la suspensión del pregón y por tanto del traslado de la Virgen de Montemayor, el mes de mayo no se presenta con las garantías suficientes como para que los actos externos se realicen con normalidad.

El quinto mes del año tendría que hacer su salida San José Obrero, la Pastora de San Antonio, la Anunciación de Juan XXIII, Salud de San Isidoro y la Virgen de la Alegría. A estas se sumaría el rosario de advocaciones salesianas, que saldrían en torno al 24 de mayo. Y con la celebración del Rocío el día 1 de junio, con anterioridad deberían de haber salido hacia la aldea las hermandades rocieras del Cerro, Macarena, Triana, Sevilla Sur y del Salvador. Suspendida por este año el Rocío, el número de corporaciones que veremos en la calle se verá reducido pero, ¿será mayo el mes que alumbre la primera procesión?

Procesión de San Antonio de Padua, titular de la Hermandad del Buen Fin

Teniendo en cuenta que el estado de alarma se extenderá hasta el próximo día 11 de abril y que sobrevuela ya la idea de que podría alargarse hasta el 26 del mismo mes, parece complicado que las primeras procesiones de mayo se realicen. Así pues, quedaría en el aire la salida procesional de la Virgen de la Alegría de San Bartolomé. Sin embargo, tal y como han recordado en multitud de ocasiones las autoridades, la vuelta a la normalidad se hará gradualmente.

Serían los últimos espacios en incorporarse al día a día aquellos lugares que cuentan con una importante afluencia de público, tales como salas de cine, teatros, centros educativos… Los eventos de magnitud considerable serían igualmente suspendidos. Conciertos, manifestaciones, partidos de fútbol… Sería en esta categoría donde encuadraríamos los cultos externos, pues formarían parte de la última pieza del puzle con la que se completaría la tranquilidad ahora perdida.

Si en algo coincide el mundo cofradiero es en que la primera de las procesiones que se realice en la ciudad contará con un público más considerable que el que le ha acompañado en años previos, ávidos los cofrades de procesiones. Tras la Semana Santa, y con la suspensión de la feria el próximo evento que congrega numeroso público se da cita la tarde de las vísperas del Corpus. Pero el panorama tendría que ser muy distinto para que el extenso cortejo desfilase la mañana del Corpus Christi, festividad que este año se celebra el 11 de junio. Atrás habrían quedado las procesiones no realizadas de la Virgen del Mar, Araceli, Pastora de Capuchinos, Desamparados de Parque Alcosa y el Sagrado Corazón de Jesús y justo la noche anterior al día 11 el traslado de la Virgen de la Hiniesta hasta la Plaza de San Francisco. Y tan solo dos días después sería San Antonio de Padua, día grande para la Hermandad del Buen Fin. ¿Sucedería como en 1931 cuando el Santísimo bajo palio recorrió las gradas de la catedral? ¿Habría procesiones eucarísticas en la Magdalena y Triana con la sola presencia del párroco portando el Santísimo y acompañado por guardias civiles? Sin embargo, para ver un paso, ¿esperaríamos hasta finales de junio con el Sagrado Corazón de María o sería la festividad del Carmen la que se viviera con especial intensidad?

De lo que no cabe duda es de que las procesiones sacramentales podrán salir a la calle aunque con un menor número de acompañantes. Aunque ya de por sí algunas dejan imágenes desoladoras, sin apenas público, podrían verse instantáneas como las que circulan por las redes sociales, con el párroco llevando la custodia por diversas calles, hecho que se repite en diversos países alrededor del mundo.

Las alternativas

La Semana Santa servirá para testar la eficacia de las estrategias que podrían llevar a cabo las juntas de gobierno de las corporaciones letíficas. En algunos casos, además de la retransmisión de los actos, podría optarse por realizar una procesión claustral con la imagen en andas, contando con un número escogido de hermanos que podrían permanecer en el interior. Otras hermandades penitenciales se han decantado por girar los sagrados titulares hacia los ventanales de su sede canónica e incluso algunos han sido colocados en las puertas de acceso a los templos.

Virgen del Mar en andas, en el interior de la Iglesia de la Misericordia

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