La popular hermandad ecijana de Nuestro Padre Jesús Sin Soga comenzó su andadura en la primavera-verano de 1977, cuando dos grupos de jóvenes se unieron para vivir más profundamente sus creencias cristianas. Uno de ellos se dedicaba a la visita de enfermos y necesitados, mientras que el otro pensaba erigir una cofradía de penitencia con el fin de fomentar la formación cristiana y la caridad fraterna hacia las personas que lo precisaran. Tras acercar posturas y lograr una completa unión de intereses, se solicitó permiso al arzobispado de Sevilla para la elaboración de unas reglas, lo que se inició después de un periodo de prueba. Así, mediante decreto de 11 de marzo de 1978, el obispo auxiliar y vicario episcopal de laicos, Rafael Bellido Caro, erigía canónicamente la hermandad de Jesús Sin Soga en la Iglesia de Santa Bárbara, formándose una Junta Gestora y realizando la primera estación de penitencia el 24 de marzo de ese mismo año, hace ahora cuarenta años.
Aquella primera salida procesional se efectuó con la imagen de Nuestro Padre Jesús Sin Soga, magistral obra fechada en 1732 de uno de los más importantes imagineros de la escuela barroca sevillana: José Montes de Oca. El Nazareno recibía culto bajo la advocación de Jesús Cansado en la desaparecida Capilla de San Gregorio, emplazada en el barrio del Matadero. La actual advocación es recuperada por la hermandad a partir de una antigua tradición ecijana:
A comienzos del siglo XV vivía en la actual calle Emilio Castelar un zapatero llamado Maese Luis, fervoroso devoto de la pintura del Nazareno de la capilla existente en el exterior de la Iglesia de Santa Bárbara. Tenía dos hijos pequeños y su mujer estaba enferma. El hombre estaba dominado por el vicio del juego y todo lo ganado lo gastaba en dados y tableros, por lo que la familia pasaba necesidad. Así, una noche en que la mujer del zapatero agonizaba por la enfermedad y la falta de alimentos, Maese Luis acudió al Nazareno para suplicarle con dolor y arrepentimiento que lo amparara. El Santo Cristo cobró vida y entregó al hombre el cíngulo que ceñía su cintura en forma de un cordón de oro para socorrer a su familia. Asombrado por el prodigio y lleno de alegría, Maese Luis corre para vender el oro, pero, al pasar por la casa de juego, olvida el milagro y pierde el importe de la venta.

La leyenda asegura que Jesús Nazareno, al ver tal ingratitud y sabiendo que no podría negarle su auxilio si otra vez se lo pidiese, hizo borrar el cíngulo para siempre cada vez que se lo pintasen, cosa que parece ser ocurrió en dos ocasiones. Es por ello que cada Viernes Santo carga la cruz camino del Calvario sin cíngulo, el cual reposa sobre el monte de lirios morados. El primitivo lienzo se encuentra actualmente en la capilla de la Virgen de la Fe, mientras que en el retablo callejero se ha expuesto una copia.
Nuestro Padre Jesús Sin Soga procesiona sobre un singular paso de estilo neobarroco tallado en madera y policromado en caoba por Guillermo Riego en 1957, adquirido a la hermandad del Silencio de Écija. En 2011, las andas fueron restauradas por la empresa ecijana Wood Art. A partir de esta intervención se incorporaron cartelas en bronce policromado a la canastilla -representando a los cuatro evangelistas- y en madera tallada y policromada en los respiraderos -representando pasajes de la Pasión-, obra del artista local Sergio Saldaña. Además, recientemente se sustituyeron los cuatro hachones de las esquinas por nuevos faroles en metal plateado.

Junto a Nuestro Padre Jesús Sin Soga procesiona Nuestra Señora de la Fe, una bellísima dolorosa fechable hacia el siglo XVII que pasa por ser la imagen mariana más antigua de la ciudad. La imagen se incorporó a la corporación en 1987, efectuando su salida procesional sobre un paso sin palio, con características atípicas de los pasos de virgen. Durante la estación de penitencia, el cortejo no lleva ninguna insignia a excepción del estandarte corporativo, mientras que los nazarenos no llevan capirote, sino el capillo a modo de verduguillo. Además, hasta fechas recientes sólo se permitía portar cruces en vez de cirios. Mientras que Jesús Sin Soga es acompañado por capilla musical, la Virgen de la Fe procesiona en absoluto silencio.
Tras la Semana Santa, la nueva junta de gobierno de la hermandad, que lidera Juan Manuel Ruiz desde el pasado mes de noviembre, cuando tomó posesión, someterá a cabildo de hermanos la restauración de Nuestro Padre Jesús Sin Soga. No obstante, el hermano mayor de la cofradía asegura que la imagen no padece deterioros muy alarmantes, que no afectan a la estructura, sino a la policromía y a un vástago en el hombro donde el Señor sostiene la cruz, cuyo mecanismo se tratará de modificar. Así mismo, la corporación espera en el presente año la aprobación de la modificación de reglas, adaptadas a las nuevas Normas Diocesanas, y la incorporación de Santa Ángela de la Cruz como titular de la hermandad, de cuya santa sevillana recibieron esta Cuaresma una reliquia donada por un grupo de hermanos.





