Advertisements
Opinión, Racheando

Cuarenta años no es nada

Tras mi último artículo sobre política, hoy, día 6 de diciembre, en nuestro país se celebra el aniversario de la ratificación mediante referéndum del texto que hoy llamamos Constitución. La concordia de las “dos Españas” quedaba firmada, pero hoy, cuarenta años después, los hijos y nietos de los votantes de esa concordia ya la han olvidado.

Pretenden volver a regímenes pasados, unos, añoran el férreo control de la dictadura militar que asoló nuestro país durante cuarenta años; otros, los tiempos todavía más lejanos del frentepopulismo y la confrontación nacional, cuando las noticias de asaltos de Iglesias, conventos y capillas eran diarias.

El texto constitucional convierte a nuestro país en un estado aconfesional, es decir, ninguna religión es la oficial del estado, pero todas están protegidas y garantizan el derecho a practicar cualquiera de ellas. Pero tras las elecciones autonómicas de Andalucía del pasado Domingo, mucha es la tensión que se ha generado tras el vuelco electoral y, a mi entender, las desafortunadas declaraciones de algún prelado aplaudiendo la entrada de cierta fuerza política en el Parlamento Andaluz, pero ningún partido debería apoyar, como algunos han hecho, las movilizaciones que aquellos nostálgicos del frentepopulismo han convocado.

Lejos de protestar por su escasa movilización a la hora de votar, han coreado consignas contra algo que nada tiene que ver con las elecciones, como es el sentimiento religioso, algo único y exclusivo de la persona.

“Arderéis como en el 36”, “La Iglesia que ilumina es la que más arde”, entre otras lindezas, los “demócratas” pretenden crear miedo y guetos para aquellos que profesan la fe católica, a quienes nos consideran causantes de todos los males en la sociedad actual. La misma actitud, la de marcar y perseguir, que en los años 30 del siglo pasado sufrieron por toda Europa los judíos.

Los que defienden la supuesta democracia – sólo si los resultados les gustan – aprovechan cada ocasión para intentar implantar su pensamiento, entrando en un más que peligroso juego con el otro extremo, que intentará “defenderse” ante la mínima. Entramos en un bucle cíclico como cada principio de siglo, donde el moralista de a pie, arreglan el mundo de boca, pero sin hacer nada por cambiarlo.

El peligro se acerca, de un lado y otro, y siempre saldremos perjudicados los mismos, los cristianos, que solo queremos seguir rezando tal y como garantiza la Constitución que hoy hace cuarenta años se firmara.

Advertisements

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información. ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: