La Cofradía del Nazareno de Santa María ha dado por finalizada una de las etapas más significativas de su ambicioso programa patrimonial con la conclusión del dorado del nuevo paso de misterio de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Santa María. Esta intervención supone la culminación de una fase largamente esperada, dejando el conjunto completamente rematado en lo que respecta a este proceso y materializando así un anhelo sostenido en el tiempo por la corporación.
Un lenguaje estético arraigado en la tradición gaditana
El paso se inscribe dentro del estilo rocalla gaditano, articulado a partir de un diseño coordinado por Lorenzo Alonso de la Sierra, quien ha tomado como referencia diversos relieves característicos de este lenguaje presentes en altares de la ciudad. Entre las fuentes de inspiración destaca de manera particular el altar de la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, ubicado en la Iglesia Conventual de Santa María, cuya configuración ha servido de base para reforzar el vínculo simbólico y estético entre la obra y su entorno devocional, estrechamente ligado a la capilla del Regidor Perpetuo de Cádiz.
Ejecución técnica y desarrollo del dorado
Los trabajos de talla fueron llevados a cabo por el taller de Hermanos Caballero Farfán, responsables asimismo del inicio del proceso de dorado, estableciendo las directrices fundamentales de la intervención. La fase fue posteriormente completada por el dorador Paco Pardo, quien ha otorgado al conjunto un acabado caracterizado por el brillo, el equilibrio compositivo y la riqueza ornamental, elementos que definen la impronta final del paso.
Un conjunto que gana profundidad y unidad visual
La aplicación del dorado ha permitido realzar cada uno de los elementos del canasto, generando una sensación de volumen y profundidad que se ve acentuada por un tratamiento lumínico capaz de envolver la escena en una atmósfera de notable intensidad estética. A este efecto contribuye igualmente la incorporación de un basamento elevado, concebido como reproducción de la solería de la capilla del Nazareno, lo que refuerza de manera explícita el nexo simbólico entre el paso procesional y su sede canónica.
Años de esfuerzo colectivo y respaldo de los donantes
La finalización de esta fase es resultado de un proceso prolongado en el tiempo, sostenido por el trabajo constante de la cofradía y por el respaldo del grupo de donantes, cuya implicación ha sido determinante para mantener el ritmo de ejecución del proyecto. En el transcurso de un acto interno celebrado para presentar la obra concluida a dichos benefactores, el hermano mayor, Jacinto Plaza, subrayó que «presentamos una auténtica joya, pero sobre todo presentamos el fruto de un esfuerzo compartido. Este paso no se entiende sin el compromiso de nuestros donantes, a quienes debemos un agradecimiento profundo y sincero».
Reconocimiento a los artífices y continuidad del proyecto
Durante su intervención, el máximo responsable de la corporación quiso asimismo poner en valor la labor del taller de Hermanos Caballero Farfán, al que calificó como fundamental desde los inicios del proyecto, así como la del dorador Paco Pardo, de quien destacó su capacidad para culminar esta fase con un nivel extraordinario. Lejos de considerar este hito como un punto final, anunció que la cofradía prosigue ya con determinación en las próximas etapas, con el objetivo de llevar el conjunto al máximo grado de excelencia que merece la imagen del Nazareno.





