Jaén, Sevilla

D. Eduardo del Rey Tirado nos acercó a la Madre de Dios en su meditación «Sine Labe Concepta»

Como cada mes de septiembre, en los muros benditos de la Universidad de Baeza, han vuelto a resonar los ecos inmaculistas que nos recuerdan la inolvidable llegada de la  Madre de Dios a nuestra ciudad el día del Dulce Nombre de María hace ahora siete años. 

Ante sus plantas, sobrecogidos por su cercana presencia, cautivados por el íntimo ambiente de oración,  seducidos por su dulce belleza y estimulados por su excepcional lección de amor,  los devotos de la Limpia y Pura nos dimos cita el pasado viernes día 9 de septiembre en la Iglesia universitaria de San Juan Evangelista para disfrutar un año más de la Meditación “Sine Labe Concepta”. 

Una cita de profundo recogimiento espiritual y literario que este año ha estado a cargo de D. Eduardo del Rey Tirado, Hermano Mayor de la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla; Hermandad popularmente conocida como «El Silencio» que fue madrina de bendición de la bendita imagen de la Madre de Dios Inmaculada junto a nuestras queridas Madres Religiosas Filipenses. 

El meditador fue presentado por D. Manuel Dionisio Lozano Guerra, hermano de la corporación sevillana de «El Silencio» y de nuestra Hermandad de «Las Escuelas», circunstancia que le invitó a hacer un llamamiento para que nuestras corporaciones  trabajen conjuntamente en la creación de una confraternidad concepcionista que defienda la devoción a la Inmaculada Virgen María así como a la Vida desde el momento mismo momento de la concepción hasta que el Todopoderoso nos reclame.

D. Eduardo del Rey Tirado, durante su magistral y devota meditación, nos asomó al pensamiento de la Santísima Trinidad mientras imaginaba a la Madre de Dios mediante el sensus fidei, entendido como el sentido de la fe que tienen los fieles para entender y discernir los misterios de Dios con la ayuda del Espíritu Santo.

Nos acercó a la llenada de Gracia invitándonos a participar en la meditación siguiendo el esquema de los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola.

Tras «serenar el alma y constatar la presencia de Dios en medio de nosotros», nos instó a reflexionar sobre los misterios de:

María Stma. como Madre de Dios, María Stma. Limpia y Pura y María Stma. en su Inmaculada Concepción.

Con cada uno de ellos nos hizo un llamamiento a la memoria, para recordar de dónde venimos; al entendimiento, para comprender los misterios que tratamos, y a la voluntad, para comprometer nuestras vidas a los misterios que proclamamos y defendemos.

Para finalizar, como en los ejercicios ignacianos, el meditador dio gracias a Dios por todo lo recibido, por entregarnos a su Madre como modelo, como espejo de Dios en que fijar nuestra mirada. He hizo un llamamiento, una apelación a que nuestra devoción a María Santísima Madre de Dios en su Limpia, Pura e Inmaculada Concepción no sea una evocación de algo que pasó, si no que sea un compromiso vivo y palpitante con María, renovándolo cada día en nuestras vidas con el mismo fervor que hicieron nuestros mayores.

Finalizó la meditación con un sensacional concierto  de música sacra en honor de la Madre de Dios Inmaculada  a cargo del grupo de violonchelos de la Hermandad “Parvulis Scholis”. 

En el repertorio, el grupo hizo un guiño especial al meditador interpretando las saetas del silencio,  recibiendo una cerrada ovación  de todos los emocionados presentes.