Hemos visto casi todos, cómo el encendido del alumbrado de Córdoba se celebró a modo de numerosa reunión de personas en el entorno de la Plaza de las Tendillas, Cruz Conde y aledaños con vítores y bailes rebosantes de alegría y demás expresiones festivas, casi todas caben.
Grupos de mayores, si, adultos, bailando con mascarillas a media asta, gritando villancicos, y oras tradicionales canciones a grito pelado, es decir produciendo a toda pastilla aerosoles, ya saben, de la fraseología actual, lo que ahora toca.
¿Es necesaria esta contaminación compartida?, pues parece ser que sí, que es necesaria, y me dicen los amigos, “es que a los niños le hace ilusión”, “es necesario ya un poco de fiesta”, “todos necesitamos un rato de expansión y entretenimiento” pero si los que más gritaban eran adultos, bastante adultos, los niños permanecían con sus mascarillas puestas, y seguro, esgrimiendo una sonrisa debajo de esa capa textil protectora.
Y los adultos haciendo el tonto, bailando, gritando, ya saben, removiendo aerosoles para que el reparto sea cosa segura, e igualitaria.
Irresponsabilidad del pueblo, y será la causa segura de una tercera ola, que creo que la habrá, pero ya los culpables son las gentes, y queda diluida la responsabilidad de los que nos gobiernan.
Siendo nosotros los únicos responsables, ya no hace falta gestión alguna, ya que sea la que sea, buena o mala, la responsabilidad es de la gente. Claro salen se reúnen, no guardan las distancias necesarias, gritan y se quitan las mascarillas o no las llevan, y los que deben de gestionar la pandemia, dicen “no podemos hacer nada”.
Y ellos esgrimiendo una sonrisa, tapada por la mascarilla, entre dientes dicen “danzad, danzad malditos”, que vuestra necesidad es nuestra escusa.
Y ahora llega la celebración de la Navidad, en familia, con allegados, por imperativo legal, ya saben (danzad, danzad…)
Y es por esto que no me extraña que muchos quieran salvar las salidas de la Semana Santa del 2021, pero os habéis parado a pensar, la vacuna está casi por llegar, pero tanto los unos como los otros querrán sacar rendimiento electoral, empezará entonces el baile de los afines, ¿estaremos todos protegidos con la vacuna con la misma intensidad, vascos como madrileños, andaluces como catalanes, ¿o en este baile de intereses y afinidades lo que de verdad vamos a danzad somos el resto de los mortales?
Piénsenlo, y en tanto lo piensan ya saben “danzad, danzad, malditos”.





