«Nuestra cuadrilla de costaleras de María Santísima de la Encarnación, es un buen ejemplo de trabajo, entrega y capacidad de adaptación»
Durante muchos años, la cuadrilla de costaleras de la Virgen de la Encarnación ha tenido que lidiar con el estigma de ser mujeres. Una marca que ha tenido múltiples acepciones negativas, como la eterna duda de su capacidad, pese a que, hasta la llegada de la carrera oficial y el recorte de recorrido de la Hermandad del Amor, el itinerario era de los más largos y la cuadrilla lo cubría con creces.
También sucedía lo propio con su minusvaloración en otros aspectos, como daban ejemplo los términos de algún capataz que pasó por el Cerro. Éste las denominaba “princesas”, mientras que a los integrantes de las cuadrillas masculinas que dirigía no los llamaba “príncipes”. Algo propio de quienes las veían, probablemente, como sujetos indefensos a los que proteger, pasando por alto sus méritos.
El momento actual
Esto no sucede en la actualidad, donde Manolo Orozco dirige a un grupo de costaleras que ha alcanzado un nivel a tener en cuenta. “La evolución de una cuadrilla no se mide solo en los pasos dados, sino en la actitud con la que se afrontan los cambios y desafíos. En este sentido, nuestra cuadrilla de costaleras de María Santísima de la Encarnación, es un buen ejemplo de trabajo, entrega y capacidad de adaptación”, señala el actual capataz.
Respecto a los cambios, Orozco destaca que “han supuesto un proceso de transformación, con renovaciones y ajustes técnicos que han marcado una línea de trabajo. No ha sido un camino fácil, pero sí uno de aprendizaje continuo tanto para el equipo como para ellas”.
Refuerzo
Al hilo de lo que el capataz de la Encarnación subraya que “el esfuerzo, la constancia y la compenetración entre ellas era un trabajo que durante años se había hecho, pero la incorporación de nuevos miembros hace que se tengan que perfilar y reforzar algo más, ellas y nosotros sabemos que el verdadero éxito está en seguir aprendiendo, puliendo detalles y perfeccionando cada movimiento”.
Futuro
Finalmente, el capataz reconoce que “aún queda camino por recorrer”, si bien, no duda en señalar que, “con la actitud y compromiso, no hay duda de que esta cuadrilla seguirá avanzando con paso firme, con humildad, pasión y la mirada puesta en la mejora constante”.





