Ha acabado la Magna y ya hay movimientos de todo tipo en todos los aspectos. Los corrillos están que arden en unas y otras hermandades. Dimes y diretes por doquier. Hay para todos y todos los gustos. Y lo mejor de todo, que hablo en general y llegará el listillo de turno que como es el ombligo del mundo pensará que es sobre él. No, te aseguro que no.
Estamos en una situación que por mucho bueno que se haga, las hermandades con sus Juntas de Gobierno, unas, dan pocas vueltas a la hora de cortar los hilos, y otras, dan tantas vueltas que ya huele su poca decisión de tomar decisiones que tenían que haber tomado hace tiempo.
Es un tema peliagudo, pero, no se vayan a pensar que hablo de capataces, ves eres un mal pensado. Hablo también de esos miembros que se creen que son más que nadie, porque le dan un Palermo y un pinganillo. Que hay de todo en la viña del Señor. Y qué decir de esos costaleros que salen de debajo del paso como palomos con su pecho hinchado y eso son costaleros palomeros. Cansado de tanto protagonista, cuando el protagonista, Él o Ella, van arriba. Nosotros somos unos privilegiados por vivir lo que estamos viviendo, vamos a disfrutarlo desde el respeto y la humildad, que nos hace mucha falta. Y también hablo de los que gobiernan y toman decisiones, que aquí hay para todos.
Recuerden que cuando pase nuestro tiempo, nada y nadie, se acordará de nosotros porque somos efímeros, sólo nuestros familiares y algún amigo que demostrará que si se le puede denominar amigo. Hoy estamos y mañana tal vez no. No conocemos nuestra hora, pero mientras llega intentemos realizar las cosas bien hechas y sin necesidad de hacer daño a los demás, que está de moda. Tengas el rango que tengas, tengas la denominación de origen que tengas, seas más o menos.
El otro día estuve en la presentación de una candidatura a Hermano Mayor, de un señor, que será más guapo o menos, que te caerá mejor o peor, te caerá como tú quieras que te caiga. Pero me quedo con la humildad que hablaba, que sin su gente, él no es nadie. Sólo la cabeza visible de todos. Y hablaba que su gente son TODOS los hermanos de su hermandad. Impresionante en los tiempos que corren hoy en día. Las medallas se las ponía a sus hermanos. De verdad, que aún me sorprendió de una manera impresionante. Ahí se ve, como hay hermandades que suben pero que muy bien. Otras deambulan porque no se dan cuentan que tienen que unir y trabajar en un mismo camino. Trabajando duro todos agarrados de la mano. No unos pocos, porque son los que gobiernan a una hermandad cualquiera en un momento de la historia de esa hermandad.
Me despido por esta semana, sean felices y extrapólenlo. Si tienen que tomar alguna decisión, vean los pros y los contras. Estoy cansado que siempre pierdan las buenas personas, si cortan los hilos por ellos, que sea porque por motivos coherentes y no por el capricho de algunos.
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