“Si un hombre no está agradecido por lo que tiene, es probable que no sea agradecido por lo que tendrá”. (Frank A. Clark)
Muchos han sido los momentos vividos a lo largo de este tiempo y muchas las experiencias que se han producido tras compartir con ustedes mis opiniones y de alguna manera mis sentimientos semana tras semana desde hace más de dos años. Las nuevas tecnologías y mi participación en Gdp han hecho posible que mis escritos llegarán hasta ustedes semanalmente y han logrado que por curiosidad o por cualquier otra motivación ustedes, dediquen unos minutos a leer mis opiniones, experiencias y sentimientos. Con ello no digo que los compartan o que estuvieran de acuerdo con lo escrito, tan sólo me refiero a que fueron participes de una parte de mi, una parte que aunque deja intuir muy claramente cuál es mi personalidad, mis preferencias, mis gustos e incluso mis tendencias ideológicas, no me reflejan fehacientemente, por lo que invito a todo aquel que quiera, pueda y que tenga una idea preconcebida de mi a que me conozca en persona pues es ahí donde uno puede discernir si los prejuicios son ciertos o sólo eso, pre-juicios.
La vida está llena de despedidas, las relaciones empiezan y terminan y cada vez con más frecuencia cambiamos de vecinos, de lugar de trabajo, del entrono en el que vivimos y así hasta que finalmente dejamos este mundo con ese gran y temido adiós que siempre llega. Yo creo que tenemos que tratar las despedidas como algo intrínseco a la condición humana, algo natural, aún así, no es de extrañar que nos cueste decir adiós, que nos cueste despedirnos, Hay una frase preciosa de J.M Barries que dice: “Nunca digo adiós porque un adiós significa irse e irse significa olvidar”y como comprenderán no quiero olvidar esta etapa, una etapa que se inicia con una llamada telefónica ofreciéndome colaborar con esta página y que continua con una serie de artículos de opinión bajo el seudónimo “de trama simple”el resto ya lo conocen.
Más de una vez me han preguntado sobre este seudónimo y su relación con lo que escribía, para mí era un juego de palabras, un puzle de significados donde se aunaban dos mundos que me gustan, por un lado el cofrade, donde trama simple hace alusión a los costales de estas características, por otro a la narrativa, donde trama se define como un relato de diversos acontecimientos, y simple porque las ideas y las opiniones deberían ser así. Sea como sea, me ilusione, puso cariño y empeño en opinar y escribir semanalmente sobre cofradías o sobre acontecimientos que tuvieran relación con ellas. Sé que no siempre pude hacerlo de manera acertada y no siempre gustó lo que opine, pero tengan en cuenta que es sólo eso, una opinión y si alguien se sintió ofendido con mis palabras le ruego no las tenga en cuenta pues la vida da para mucho más que para sentir rencor, o algún mal sentimiento por lo que otros opinen en un momento concreto.
Nuestros recuerdos de ayer duraran toda la vida, de ellos guardaremos lo mejor, dejando a un lado el resto y continuaremos el camino, disfrutando cada instante como si fuese el último, disfrutando de las cofradías, disfrutando de la narrativa, de las opiniones, de la gente pero sin la obligación, sin la responsabilidad adquirida de hacerles llegar semanalmente un poco de mi a costa de tiempo robado al día y en especial al descanso y a la familia. Cuando te das cuenta que vas por la vida tan deprisa que no tienes tiempo de disfrutar de los pequeños detalles que la hacen distinta, te das cuenta que es momento de parar y respirar y eso es lo que toca en esta faceta, por eso sólo queda agradecer a mi familia, amigos y a todos los que habéis leído mis escritos vuestra comprensión y apoyo y sólo se me ocurre una palabra para finalizar esta intensa etapa, GRACIAS.





