Identidad propia

Leí recientemente una entrevista que le hicieron en el año 2011 a Rafael Zafra, cofrade ejemplar y presidente que fue de la Agrupación, en la que decía que a nuestra Semana Santa sólo le faltaba desarrollar una identidad propia. Y la identidad propia es el conjunto de elementos que nos diferencian de los demás.

Esta falta de diferencias entre unos y otros puede examinarse en algunos aspectos de nuestras cofradías y uno de ellos es el que se echa de menos en el proceder de nuestros pasos. Considero que en los últimos años hemos visto estandarizada la manera de andar de algunos de nuestros pasos, de manera que a veces sólo se diferencian en el color de la cofradía, sin formas que diferencien a unos de otros. Palios con levantá fuerte y seca, andar corto y bambalina justa, que sin duda es la manera más ortodoxa y ajustada a los cánones del momento pero que es tan semejante a los demás que los capataces no tienen que esforzarse en innovación ni en experimentación de distintas formas que pongan un sello único según la idiosincrasia de la hermandad y la Imagen que llevan. De igual manera pasa con los pasos de misterio que basta con contar con un costalero que conociendo bien la música mande los tres cambios rigurosos y ya no será necesario que sus equipos de capataces se preocupen de más, sólo de los obstáculos del camino.

Recuerdo que sería el año 1988 en el que Rafael Muñoz, mi padre, estudiando la manera de darle originalidad y más armonía, arriesgándose en el resultado, decide cambiar la instalación del palio de la Paz y soltar los varales. Lo que nadie había intentado. Lo realiza, lo experimenta y en Córdoba sale por primera vez un palio que quiebra el movimiento de la mesa, La santísima Imagen de La Paz se mueve dentro de su palio como si anduviera de verdad y en definitiva rompe con lo general y crea un andar propio y definitorio que distinguió a este paso de todos los demás a través del tiempo. Después, este método de palios sueltos se fue imponiendo y generalizando para dar una mayor belleza, armonía y seriedad al movimiento de los palios, además de evitar la rotura de varales por la rigidez de su instalación anterior.

Lejos de vanaglorias, es sólo un ejemplo de lo que se puede hacer para conseguir una identidad propia. Que además no ha sido una actitud única en nuestra Semana Santa. Han sido bastantes los innovadores y distinguidores. En su estilo el Cristo de las Penas con su andar elegante y serio a la vez que haciendo la música magistralmente que impuso Javier Romero, o el estilo rompedor para su tiempo con una ejecución muy medida de los cambios del misterio de Sentencia en tiempos de Lorenzo de Juan y Federico Tovar, o el andar armonioso y alegre de la merced que impone Pepe Fernández, o el estilo propio en el mandar de Luis Miguel Carrión son otros ejemplos. Se pueden nombrar más cercanos o no en el tiempo pero no quiero nombrar más para no dejar atrás a otros que han destacado a la hora de crear singularidades para nuestro deleite y admiración en Semana Santa.

Este concepto de individualidad, dentro de las normas de corrección propias de los eventos religiosos que celebramos, será importante para mantener la idiosincrasia de cada uno de los pasos y el interés general de todos aquellos que se pueden acercar a nuestras corporaciones que no verán en ellas la repetición monótona de la misma escenificación.

Y aquellos que consiguieron una identidad al cabo de mucho tiempo con un determinado proceder, en el que los fieles han aprendido a quererlos como son, sería un desaguisado romper su forma definida y esculpida por quienes nos precedieron; aunque también hay que decir que estamos obligados a mejorar lo impropio o inadecuado.

No es fácil crear e imponer personalidad a aquello que hacemos, pero lo estandarizado o dependiente de las modas es pasajero y finito. No tenemos nada más que recordar aquellas cosas que se hicieron por moda en los años 80 como el 6×3 (6 pasos adelante y 3 atrás) que casi todos hacían, que pasaron pronto y son un recuerdo no grato de lo que debe ser el proceder de un paso de Semana Santa.