Así, como lo oyen. Un amplio despliegue de la Policía Local ha obligado los hermanos de la Hermandad del Rocío de la Macarena a desalojar su Casa Hermandad, como si fuese una patulea de vulgares delincuentes a resultas de una denuncia vecinal por el ruido provocado en su interior, tal y como informa ABC de Sevilla en su edición digital.
Al parecer una denuncia ha provocado que hasta ocho patrulleros se personaran en la calle Parras donde se encuentra la sede institucional de la filial rociera, en una jornada en la que se estaba celebrando la convivencia anual tradicional que tiene lugar tras el pregón de romería, cuando en la casa hermandad de la corporación se abre la barra para recaudar beneficios que van a engrosar año a año la importante Bolsa de Caridad de la Hermandad.
La excusa esgrimida es que había gente consumiendo bebidas en la calle, circunstancia que no impide que semana tras semana la ciudad de Sevilla se vea literalmente invadida por la famosa botellona sin que nadie haga absolutamente nada por evitarlo y que en fiestas recientes como la feria antiguamente llamada de abril y la mismísima Semana Santa se haya multiplicado, repetimos sin que ocho dotaciones de la Policía Nacional se personen en sitio alguno para evitar su proliferación y si acuden sea para ejercer de meros espectadores «para que nadie se enfade».
En declaraciones al diario sevillano el hermano mayor de la Hermandad del Rocío de la Macarena, José Romero Angulo, ha afirmado que ante las amenazas por parte de la policía de que cerraban o presentaba la casa no han tenido más remedio que desalojar el recinto ante lo cual, lógicamente, varios hermanos han expresado su malestar. Un dispositivo que el propio hermano mayor ha calificado como desmesurado ya que ha congregado ocho coches patrulla, furgonas y motoristas . Mientras tanto, continúan esperando los propietarios de casas okupadas desde hace años a que la Policía haga acto de presencia en sus propiedades con la misma contundencia.





