Córdoba

Córdoba descubre el Soberano Poder del Hijo de Dios

La maravillosa coincidencia ha querido que el histórico acontecimiento coincida con la efemérides del nacimiento de insigne escultor Juan Martínez Montañés, el «Lisipo andaluz» o el «dios de la madera«, uno de los genios – junto con su discípulo Juan de Mesa – de cuya fuente han bebido los imagineros para materializar al Hijo de Dios camino del Calvario. Una coincidencia que añade un elemento simbólico más al desarrollo de una jornada que, indiscutiblemente, ha de formar parte de la memorable historia de las cofradías cordobesas.

Con la iglesia de la Merced convertida en un auténtico hervidero de fieles y cofrades, ha sido bendecido Nuestro Padre Jesús Soberano Poder, el impactante Nazareno nacido de la creatividad del tándem de imagineros cordobeses Pablo Porras Castro y Juan Jiménez González, autores, entre otras, de la maravillosa María Santísima de la Quinta Angustia, la Madre del Señor, que ha asistido, con un punto de orgullo en su bellísima mirada al día en el que su Hijo se ha convertido en el centro del universo en el que habita desde hace años.

Y es que es precisamente la mirada de su Madre el hilo conductor que identifica la grandiosa humanidad de una obra única cargada de detalles que, paulatinamente, han de ser descubiertos por el devoto y el mero espectador, dotada de la inequívoca e imprescindible unción sagrada que convoque a la introspección y provoque la oración. Una mirada que identifica al Señor del Soberano Poder con su Madre «porque tiene los mismos ojos de la Quinta Angustia», como anticipaban hace unos días para este medio sus autores. 

Muchos son los detalles sobre la imagen, desvelados por Rafael Jaén, hermano mayor de la corporación, y los propios imagineros, que afirman que ha sido un proceso bastante complejo, merced al tamaño de la imagen cristífera, que supera los dos metros, diferenciándose así de lo habitual, que suele estar entre el 1,75-1,80 metros de altura. Un planteamiento muy atrevido que se salía del canon pero cuyo resultado les deja, en palabras de los autores, plenamente satisfechos.

Detalles como una barba muy clásica, la rodilla ensangrentada – prueba fehaciente de que el Señor ya ha caído al menos una vez -, la potente zancada, los detalles extremadamente simbólicos traídos de Tierra Santa para la peana – Tierra de Cafarnaún y Jerusalén, agua del Jordán, bálsamo de los óleos con los que se unge cada día la piedra del Santo Sepulcro, hojas  y tierra del Huerto de los Olivos y una piedra de la Vía Augusta – o la abeja reina posada sobre la corona, que representa al Rey de la creación pero que simultáneamente goza de un importante contenido eucarístico que los autores han desvelado a los lectores de Gente de Paz en una interesantísima entrevista. Detalles que no dejarán a nadie indiferente.

Un nazareno plenamente barroco, que representa el movimiento del Salvador de una forma que lo hace diferente a ninguna otra imagen. La advocación del Soberano Poder queda perfectamente plasmada en la madera, amén de la requerida y mencionada unción sagrada de la misma. La sensación de poder que desprende la imagen así como el movimiento son dos de sus elementos esenciales. Estamos ante una imagen que no deja a nadie indiferente, en la que indiscutiblemente Jesús tira de la cruz -y no viceversa– en cuya hechura, Demetrio Fernández, ha jugado un papel clave en todo este proceso, ya que visitó el taller donde se estaba tallando el Señor del Soberano Poder, incluso llegó a introducir un pergamino dentro de la madera y, posteriormente, selló la talla colocando la cabeza del Cristo sobre su cuerpo con la ayuda de los imagineros. 

Con respecto a la cruz, está tallada por Enrique Lobo Lozano, sevillano que talló la cruz del Gran Poder y del Cristo de las Tres Caídas en cedro de Canadá, es totalmente hueca por lo que su peso es inferior al normal, y será portada en el mencionado Vía-Crucis. Además, Enrique Gonzálvez ha sido el encargado de anclar al señor en su peana y de hacer las articulaciones de la imagen sagrada. Manuel Valera ha realizado las potencias y las cantoneras de la cruz sobre diseño de Álvaro Abril, y las potencias de capilla han sido realizadas por Daniel Porras, mientras que el ajuar del Señor ha comenzado a ser enriquecido por las damas camareras de la Cofradía.

Una imagen soberbia, imponente, que inunda de humanidad y majestuosidad la estancia con su mera presencia, no solamente por sus dimensiones sino también por la grandeza que destila, derivada de su condición divina y mesiánica de Hijo de Dios. Una obra de primera linea que ya forma parte del patrimonio colectivo y devocional de la Córdoba Cofrade.

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