Cruz de guía, Opinión

Desintoxicación

Hoy en día las redes sociales se han convertido en el ente tóxico más implacable de todo el orbe mundial. Un coctel explosivo que configura un tándem devastador junto con el poder influyente de los medios de comunicación capaces de informar, desinformar, generar bulos, tergiversar la realidad y un largo etcétera desencadenante de una guerra civil virtual en torno a cualquier tema a la orden del día.

Un fenómeno capaz de destrozar las mentes de los usuarios y copar la red de crispación en busca de un puñado de likes que echarse a la boca, mientras esos usuarios pelean sin descanso por el simple hecho de llevar la razón o no. Contiendas que comienzan con informaciones, algunas veces inverosímiles, y que denotan el objetivo impertérrito de hacer estallar la «cuidada» dialéctica, nótese la ironía, del cibernauta.

Aquí es donde entra también el tema ideológico. Quizás el tópico más usado para arremeter unos contra otros en un espacio más parecido a la ciudad en la que se desarrolla la película de «La Purga». Un auténtico campo de batalla en el que aparecen los rasgos más primitivos del ser humano que los usuarios sacan a pasear para quedar por encima del prójimo o, por lo menos, más a la izquierda o a la derecha del espectro político.

Caso similar el que ocupa el orbe cofrade, el cual no escapa a la pugna por lo que muchos llaman «verdad», esa que desveló Nuestro Señor Jesucristo pero que el ser humano ha eliminado de sus objetivos vitales. Así pues, hemos contemplado casos de cruces de acusaciones entre ternas que incurrían a la presidencia de una hermandad, titulares polémicos, batallas ideológicas entre hermanos de una misma cofradía, vídeos que tan solo buscan la crispación o imágenes que solo buscan herir sensibilidades.

En fin, una ensalada de sinsentidos de la que quien les escribe dejó de ser partícipe hace tiempo para buscar algo de desconexión de un mundo esclavizado por la tensión, que busca el momento justo para propiciar puñaladas a diestro y siniestro. Pueden buscar culpables y vías de solución, pero realmente lo que denotan las redes sociales es que el ser humano dejó atrás su libertad para convertirse en esclavo de si mismo. Una pena…