Destellos de pasión en Rociana

El pintor Alejandro Mairena emociona con el cartel de Semana Santa

La localidad onubense de Rociana del Condado anuncia su Semana Santa con un cartel lleno de simbolismo y color.

La obra ha sido pintada por el prolífico artista Alejandro Mairena, y recorre a través del lienzo el amalgaba de sentimientos del pueblo de Rociana por dos de las imágenes más veneradas, Nuestra Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores de la Hermandad Sacramental y Cofradía Servita.

Se trata de una composición muy emotiva donde enfrentan su mirada el Señor y la Virgen, con la luz de la luna como telón de fondo.

En la zona inferior del cartel, vemos el guiño eucarístico a la corporación, plasmándose a través del caliz junto al pan y el racimo de uvas, e incorporando a esta escena los escudos servita y mariano.

Aunque de estilo figurativo realista, se ha pretendido resaltar el contraste cromático, realizar una composición sencilla y entendible y priorizar los elementos significativos de lo respresentado, al hilo de los que entiendo como fundamentos de la cartelería: obras que han de estar en el espacio público, que deben publicitar algo y, por tanto, que tienen que llamar la atención.

A nivel simbólico o discursivo el cartel muestra a los tres Titulares de la Hermandad elegida: a la izquierda, la imagen de María Santísima de los Dolores, y a la diestra, Nuestro Padre Jesús Nazareno. Debido a sus miradas bajas, ambos perfiles configuran una especie de moviento en «V» que nos lleva en la lectura de la pieza hacia el margen inferior del cartel, donde se aprecia un bodegón o naturaleza muerta con los siguientes elementos: un cáliz con la hostia consagrada iluminada en el centro, tercer Titular, y el escapulario fundacional de la Hermandad. Tras el cáliz, una holgaza de pan rústico y varias espigas de trigo. Y a la izquierda, un racimo de uvas tintas.

Todos estos objetos aluden al carácter sacramental de la Hermandad, creando una suerte de catequesis visual para expresar cómo la trasubstanciación convierte el pan en Cuerpo de Cristo y el vino en su Sangre durante la Eucaristía, sacramento central de nuestra fe católica. La vid («vitis», del latín) es la sangre derramada por Cristo en la Cruz para el perdón de nuestros pecados, fuente de la Vida Eterna; mientras que el pan («panis», también del latín) es el Cuerpo de Cristo, su Carne, sustento y alimento de nuestra fe y nuestras almas. En cuanto al escapulario, aparecen dos escudos o anagramas: por una parte, el corazón siete veces apuñalado, que hace referencia a la advocación de la Virgen de los Dolores y que muestra los siete dolores de María desde la profecía del sabio Simeón. En el otro lado, el anagrama servita, que hace referencia a la orden religiosa fundacional de esta corporación.

Finalmente, hay que hablar del color elegido para el fondo, el violeta. Este color es el elegido en la liturgia católica desde el Concilio de Trento como el representativo de la Pasión de Cristo, de su martirio, y por ello, entre otras asignaciones, se utiliza como elemento iconográfico en la vestimenta de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno y también como color del hábito penitencial de los nazarenos de la Cofradía en el Viernes Santo rocianero.

Así anuncia Rociana del Condado sus días grandes, que volverán a ser una realidad en una semana y que ya se reflejan en los pinceles del magnífico profesional Alejandro Mairena.