Sevilla, ⭐ Portada

Diario de Cuaresma (IV): Huerto de Olivos

Extracto del Pregón de la Semana Santa de Sevilla

José Ignacio del Rey Tirado. Año 2018

El pregonero encandila al pueblo sevillano con una prosa popular y un verso sencillo que mueven los corazones de una ciudad que tirita por las imágenes de sus amores. Ignacio del Rey acerca en los párrafos seleccionados a la calle Feria, la Alfalfa, Orfila, Ciudad Jardín o Pino Montano, evocando a los grandes misterios donde se representa la Pasión del Señor en el Huerto de los Olivo, lugar donde oró, buscó consuelo en el Ángel y fue prendido por Judas Iscariote.

¡Ay, que se lo llevan!

Del cenáculo salieron hacia el huerto cruzando por la Alfalfa. “¿A quién buscáis?” Soberano Poder, pan blanco de manos abiertas entregado y partido por nosotros.

En eso que Judas se adelanta y consuma la traición. Por toda la ciudad van corriendo rumores que nada bueno anuncian.

Por Bellavista dicen que Pedro ha sacado una espada y ha herido a un criado, mientras el Señor extiende la mano y pone Salud y Remedio entre naranjos.

¡Ay, que se lo llevan! Por Pino Montano buscan el Amor de su madre para consolarla entre calles estrelladas, mientras sus ojos lo ven maniatado y empujado, fuera del huerto.

Por Ciudad Jardín escuchan cruzar la guardia judía camino del palacio del Sumo Sacerdote. Solo queda su Esperanza y una mirada perdida.

Sevilla se despereza mientras la noticia corre de puerta en puerta. Todo ha comenzado ya. Y la urbe no quiere creerlo, y le sigue llamando víspera. Con lo que disfrutamos la vigilia de la fiesta, curiosamente usamos ese mismo término, víspera, con otras connotaciones.

Y aquí el término víspera no encaja con la verdad. No hay hermandades de vísperas, son hermandades de realidad. En la ciudad en la que unos pocos soñaron con facer una catedral tan grande que nos tomen por locos, no queremos ver que la catedral se extiende más allá de sus límites.

¿Son solo vísperas las realidades que día a día se muestran en todos los rincones de Sevilla?

La mano de las cofradías llega con ellas a donde nunca soñaron y siempre están obligadas. Realidad de parroquias nuevas que expresan la fe en forma de hermandades y cofradías. Porque no todo es el centro.

En Torreblanca hay manos cofrades abiertas y acogedoras, o la Cáritas de La Corona, que no solo abraza la cruz Jesús Nazareno, sino en ella al desfavorecido. La asistencia en la Milagrosa y en Padre Pío, Salud, Clemencia y Divina Gracia; o el comedor de Bellavista, donde el Dulce Nombre de María es el mejor postre y le sabe mejor al barrio habiendo comido antes.

La apuesta asistencial de Pino Montano, sembrando Amor. Triana con el banco de alimentos; o Alcosa, Divino Perdón con su caridad. Y en San José Obrero, donde son Caridad para los niños y remedio de dolores para los ancianos, ancianos que reciben también Amparo en la Misión.

Y todos juntos, desde la Esperanza, llevando ilusión a niños enfermos del hospital. Dicen que están lejos del centro, que no llegan a la catedral, cuando son ellos los que llevan la catedral a cuestas y meten triunfantes a sus barrios en la Semana Santa, con lo que tienen, con la verdad de la fe nueva.

Dicen que están lejos del centro, cuando realmente lo que tienen muy claro es cuál es el centro.

El huerto es un tumulto. Oración, traición y entrega. Todas bajo un olivo, ya sea en Montesión, San Andrés o Santiago. Y ese olivo tiene tres nombres de mujer.

Una es el tronco que nos guía, otra es oración, musitando avemarías, y la tercera recuerda la mañana luminosa de Pentecostés.

¿Quién dio al pan forma y candela? Regla, panadera. ¿Quién es rosa y relicario? Rosario. ¿Y la madre en quien confío? Rocío.

Hay un olivo y tres penas rodeadas de gentío; son tres madres nazarenas: Regla, Rosario y Rocío.

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