Documentada una nueva imagen de Juan Martínez Montañés

Probablemente el mayor genio de la imaginería de todos los tiempos, Juan Martínez Montañés, tiene en su haber, de manera oficial, una nueva y maravillosa imagen mariana que anotar en su impresionante curriculum, la Virgen con Niño que preside la Catedral de la Merced de Huelva y que responde a la advocación de la Cinta, no confundir con la imagen homónima, patrona de la ciudad que fue coronada canónicamente hace ahora un cuarto de siglo. Todo ello a resultas de las investigaciones desarrolladas por Antonio Romero Dorado y José Manuel Moreno Arana, historiadores de arte por la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla, cuyo estudio ha sido desvelado en el en el Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología de la Universidad de Valladolid.

Hablamos de la imagen que preside el altar mayor de la catedral, que pasa por ser un ejemplo más del fecundo patrocinio artístico ejercido por el VIII duque de Medina Sidonia, don Manuel de Guzmán y Silva, como más adelante se precisa. El estudio recoge que la imagen escultórica de la Virgen con el Niño en brazos, por motivos estilísticos, viene siendo atribuida a Juan Martínez Montañés (1568-1649). De esta manera, el historiador onubense Diego Díaz Hierro, en un artículo publicado en la prensa local el 30 de enero de 1955, afirmó que se atribuía “por unanimidad de especialistas a Martínez Montañés o a Alonso Cano” y situó la ejecución de la obra a partir de 1605. Sin embargo, la imagen no aparece recogida en ninguna de las monografías sobre Martínez Montañés anteriores a dicho artículo, escritas por María Elena Gómez-Moreno en 19422 y por José Hernández Díaz en 1949.

Asimismo, tampoco la recogió Beatrice Gilman Proske en su libro de 1967. En este sentido, no fue incorporada al catálogo de obras atribuidas al escultor hasta que Hernández Díaz lo hizo en 1976. Este autor propuso una cronología anterior a 1610. No obstante, se mostró algo titubeante a la hora de adjudicar la obra directamente a Montañés o a su entorno, aunque la relacionó con el relieve documentado de la Purificación de la propia Huelva (hoy en Moguer) “y con otras obras de los mismos años”. En 1987 el mismo Hernández Díaz dedicó a la imagen algunas líneas más en su libro sobre el artista publicado ese año. En esta ocasión apuntó como fecha de realización finales del primer decenio del siglo XVII y la comparó con las imágenes de la Virgen con el Niño del Monasterio de San Clemente de Sevilla y San Isidoro del Campo, en Santiponce (Sevilla). La historiografía posterior ha recogido esta atribución, incidiendo en los datos históricos aportados por Díaz Hierro.

Sin embargo, Antonio Romero y José Manuel Moreno afirman sin ningún género de duda que se trata en efecto de una obra realizada por Martínez Montañés, concretamente en 1616. Según en el Archivo de la Fundación Casa de Medina Sidonia, y así ha sido revelado por los historiadores, 150 ducados de la hacienda ducal fue la libranza ordenada para que con ellos se pagara “la hechura de la imagen de Nuestra Señora que hizo Juan Martínez Montañés escultor para la iglesia de Nuestra Señora de la Merced de Sanlúcar”. Se ha podido identificar que esta escultura es la que actualmente se conserva en la catedral de Huelva porque en el margen de dicha libranza con posterioridad se anotó que “la hechura de la imagen de Nuestra Señora no fue para el convento de Sanlúcar sino para el de Huelva y a él se llevó en 4 de septiembre de 1618”.

El 4 de agosto de 1618 el cabildo municipal onubense se había reunido para preparar la llegada en barco y desde Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) de una escultura mariana que ahora hay que identificar con la obra de Montañés. Se trató de todo un acontecimiento festivo para la localidad, ya que la imagen fue acompañada por el VIII Duque de Medina Sidonia. Por ello, se preparó un fastuoso recibimiento que incluyó una procesión muy solemne a la dicha imagen desde la calzada hasta Nuestra Señora de la Merced que es su propia casa en la cual ha de asistir todo el lugar, clerecía y frailes de todos los conventos y que para esto haya dos danzas y los ministriles y toda la infantería que se pudiere llegar y que se le notifique a los mayordomos de cofradías que con las insignias y estandartes acudan a la dicha procesión so pena de cada dos mil maravedís y que para la entrada de Sus Excelencias aquella noche se haga una gran máscara de todo el lugar con la mayor ostentación que se pueda.

Por fin el 4 de septiembre de 1618 se produjo la entrada de la Virgen en Huelva, aunque el traslado al convento mercedario se pospuso varios días, pues la talla fue llevada primero a la parroquia de San Pedro, donde se le rindieron cultos durante tres jornadas, para luego hacerse la procesión definitiva el día 8, festividad de la Natividad de la Virgen, jornada en que se celebraba la fiesta anual en honor a la Virgen de la Cinta, patrona de Huelva. El patrocinador de la obra, don Manuel de Guzmán y Silva (1579-1636), como ya hemos dicho, era VIII duque de Medina Sidonia, todavía siendo conde y heredero, don Manuel estableció su residencia oficial en Huelva, lugar en que crió a sus hijos y donde formó una pequeña corte condal a imagen y semejanza de la corte ducal de la cercana Sanlúcar de Barrameda, residencia de sus padres.

Dentro de su proyecto de engrandecimiento de la villa onubense, estableció su residencia en el Castillo de San Pedro, convirtiéndolo en aposento condal, y fundó el Convento de la Merced, con tribuna y cripta que, respectivamente, sirvieron para la asistencia a los oficios de su familia y para enterrar a algunos de sus hijos, muertos prematuramente. Además, la fundación del Convento de la Merced, hoy catedral, vino a completar el panorama conventual onubense, que contaba con las agustinas de Santa María de Gracia, los franciscanos de la Observancia y los mínimos de San Francisco de Paula. La cesión de la Virgen con el Niño de Montañés, fue la última gran donación artística que don Manuel hizo a Huelva.

En 1618, cuando la escultura fue trasladada a Huelva, don Manuel vivía ya en Sanlúcar, sede de la corte de los Medina Sidonia, pues se había convertido en el octavo titular de dicho ducado en 1615 a la muerte de su padre. Por ello, el regalo de la Virgen a Huelva, una obra cara y de empaque, debe ser leído como un gesto del especial aprecio que don Manuel quería mostrar hacia sus antiguos convecinos. La documentación da a entender que la imagen estuvo en Sanlúcar desde 1616 hasta 1618. No en vano, parece que fue concebida en primera instancia para presidir el retablo mayor de la iglesia de la Merced de Sanlúcar, construida como panteón por don Manuel.

Sobre la advocación de la escultura, los investigadores advierten que, con el tiempo, se ha ido generando bastante confusión al respecto. Sabemos que en la escritura fundacional del Convento de la Merced de Huelva, fechada el 13 de abril de 1605, quedó establecida la obligación de decir la salve delante de la imagen de la Virgen de la Cinta en el altar mayor. Lógicamente,  esta disposición no implica que en ese momento existiera una escultura de la Virgen de dicha advocación, sino solamente que había la intención de colocar una imagen así advocada en el altar de la futura iglesia. De hecho, la Virgen de la Cinta de Huelva es una pintura mural tardogótica que todavía hoy se conserva en los muros de su santuario.

De ella existen varias versiones, entre ellas la escultórica realizada en 1760 por Benito de Hita y Castillo, que es la que actualmente procesiona cada año en su fiesta. En esta versión, como en las demás copias del “icono onubense”, la Virgen porta una granada en la mano derecha, mientras que el Niño lleva una cinta o cinturón en la izquierda, que le da nombre a la imagen. Es evidente que la escultura de Montañés no tiene ninguno de los citados atributos. Díaz Hierro supuso que la imagen que analizamos en este trabajo debió de hacerse poco después de la escritura fundacional del convento, que en 1610 ya estaría en él y que en 1615, al inaugurarse la iglesia, ya presidiría su altar mayor. Hoy, gracias a la documentación aparecida sabemos que no fue así, sino que la obra se hizo en Sevilla en 1616 y que se trasladó a Huelva en 1618, después de haber estado dos años en Sanlúcar.

Al respecto, los investigadores subrayan que en la actual catedral de Huelva existe otra imagen de la Virgen con el Niño que hoy en día es llamada Virgen de la Merced, mientras que la del escultor alcalaíno suele denominarse Virgen de la Cinta. Esto ha provocado que la mayoría de los autores hayan intercambiado datos históricos de ambas esculturas, generando mucha confusión historiográfica. La virgen de Montañés es una escultura en madera policromada de 152 cm de altura que representa a la Virgen María de pie portando en brazos al Niño Jesús.

La disposición de la figura es frontal, solo animada por un sutil contrapposto logrado mediante la ligera flexión de la pierna derecha y el leve giro de cabeza de la Virgen hacia su izquierda, donde se sitúa su Hijo. El rostro se enmarca por un discreto tocado que deja al descubierto una amplia cabellera. El semblante es idealizado y esboza una sonrisa. Un pesado manto se apoya en el hombro izquierdo y deja al descubierto el brazo contrario. Manto y túnica caen sobre la base empedrada de la talla en quebrados pliegues, dejando ocultos los pies.

El Niño, vestido con túnica que deja ver parte de la anatomía de sus extremidades, muestra mayor atención naturalista por parte de su autor que la solemne figura mariana, destacando la estudiada espontaneidad con la que apoya sobre las manos maternas los pies y la mano izquierda, que agarra el dedo índice de su madre, mientras con la otra hace el gesto de bendecir. Muy vivaz resulta la cabeza, mofletuda, de expresión sonriente y de cabello revuelto con un característico y pronunciado flequillo. La escultura onubense fue realizada en el periodo más importante de la producción de Montañés, durante el cual ejecutaría lo más significativo de su obra. Es lo que Hernández Díaz llamó “etapa magistral” y situó entre los años de 1605 y 1620.


Texto completo: Juan Martínez Montañés y los Guzmanes: la Virgen con el Niño de la catedral de Huelva (1616). Antonio Romero Dorado / José Manuel Moreno Arana