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En mi Huerto de los olivos, 💙 Opinión

¿Dónde nos hemos dejado el comunicarnos cara a cara?

Está visto y comprobado que las circunstancias que acontecen cada día nos dejan más perplejos y a la vez nos sorprenden aún más si cabe. Antes un apretón de manos y una afirmación entre buenos hombres o buenas personas valía, incluso más, que una firma.

En la tesitura que nos encontramos, y con las idas y venidas de las personas, ni un apretón de manos es válido y casi me atrevería a decir que la estampación de una firma. Nos encontramos cuando se produce algún problema o suceso, solo se suele escuchar a una de las partes, dictando sentencia muy pronto. Solemos ser jueces y justicieros sólo escuchando a uno de los implicados.

Así lo único que seremos es parte subjetiva de esa historia y no seremos parte objetiva. Pero así nos movemos hoy en día. Ahora vemos cómo un entrenador le dice a un jugador que no cuenta con él, vía telefónica. Ya no se suele hablar cara a cara y escuchar la versión de las dos partes implicadas en la historia. Ejemplos que deberían de enseñar y de mostrar cómo se deben hacer las cosas, pero que no lo son.

Hasta un burofax sirve para decir que no se quiere seguir. Cuidado que se puede poner de moda ahora el burofax. Problemas, por suerte o desgracia, siempre los va a haber. Pero, ¿por qué no intentamos sentarnos y hablar cara a cara? ¿O como antes, en la barra de algún bar, y se cerraban los acuerdos, las ventas y compras de cualquier cosa o asunto? Después de este año sin poder salir ninguna hermandad, no llego a entender algunas decisiones por parte de su junta, de la no continuidad de trabajos que sólo llevaban poco más de un año demostrando su labor.

Dicen que las cosas se tienen que decir a la cara, aunque duelan. Es mejor que decirlas por una llamada telefónica porque nos podemos ver y de camino contemplar los semblantes de las miradas. Y por supuesto mucho mejor que por cualquier estilo de mensaje de las muchas variedades que hay hoy en día. Por supuesto habrá acuerdos que por la distancia serán así, pero los de por aquí de andar por casa, creo que es mejor cara a cara. Es muy fácil esconderse tras un ordenador, un móvil o tablet.

Lo estamos pasando bastante mal con la situación que se nos ha venido encima en este año 2020. Intentemos nosotros aliviar siendo lo que realmente somos. Volvamos a mirarnos para hablar. Para nadie será fácil, pero menos aún para el que recibe una mala noticia, sin conocer cómo se encuentra emocionalmente en esos momentos. En esta vida todos nos podemos equivocar, no somos nadie perfectos. Pero dejemos de querer serlo.

Hablaba el otro día con un Hermano Mayor de una hermandad de nuestra ciudad. Y lo hacíamos en plan de broma sobre una foto de un bar de Sevilla, que ponía en su cuenta atrás para que llegue el Martes Santo, los días que restan para el Martes Santo del 2022. Del tono de broma pasamos al tono formal de una conversación. Daba por hecho que el año que viene, por desgracia tendremos muy difícil y complicado poder disfrutar de procesiones. Por supuesto Semana Santa habrá como la de este año, pero que las hermandades no dispongan de su fuente de ingresos habitual por segundo año consecutivo puede ser un lastre muy complicado y difícil.

Les dejo por esta semana, sean felices y extrapólenlo. Semana dura porque se ha llevado a un banderín elevado al cielo y a un costalero pontanés donde su costal era el lugar de apoyo de una caña afligida. Esperemos que ese banderín siga elevándose allí arriba junto a Él, Agonía azul llena de Salud. Y ese costal sea un Afligido en el Reino de los Cielos andando de frente y echando un izquierdo valiente y dulce como un Rosario. Que vuestros respectivos Titulares os reciban y acojan cómo os merecéis.

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