En un acontecimiento sin precedentes, el Santísimo Cristo de la Expiración, de la sevillana Hermandad del Cachorro, y María Santísima de la Esperanza, titular de la Archicofradía malagueña de la Esperanza, ya se encuentran expuestas al culto en la capilla de San Pío X de la Basílica de San Pedro, en el corazón del mundo católico. Las imágenes, que llegaron a Roma en la jornada del martes, reciben veneración desde este miércoles en la Capilla de la Presentación de la Virgen, donde permanecerán hasta el viernes, con horario de visitas entre las 07:00 y las 19:00 horas.
El traslado, cuidadosamente coordinado por la organización de la «Gran Procesión» de Roma, se produce en el marco del Jubileo de las Cofradías, y en un contexto de especial solemnidad eclesial: la inminente misa de inicio del Pontificado del Papa León XIV, prevista para el domingo en la Plaza de San Pedro.
Una emoción universal en torno a las devociones andaluzas
El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, presente en las primeras oraciones de veneración, ha descrito el momento como “un torrente de emoción y alegría que trasciende culturas y lenguas”. Peregrinos llegados desde los cinco continentes se han arrodillado ya ante estas dos joyas del arte sacro andaluz, que representan siglos de historia, fe y tradición popular.
La presencia de ambas imágenes en la basílica vaticana ha sido posible gracias a la disposición del arcipreste de San Pedro, monseñor Mauro Maria Gambetti, y del pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, monseñor Rino Fisichella, quienes han autorizado excepcionalmente su estancia en la capilla en los días previos a la procesión del sábado, pese a las complejidades derivadas del calendario litúrgico y del protocolo vaticano.
La misa del domingo, sin las imágenes procesionales
Aunque inicialmente se contempló la posibilidad de que el Cachorro y la Esperanza presidieran la solemne eucaristía dominical, finalmente no participarán en la misa que marcará el inicio del pontificado de León XIV, sustituyendo a la celebración que el Jubileo de las Cofradías tenía programada en esa fecha.
Paloma Saborido, coordinadora nacional de la Gran Procesión, ha subrayado en declaraciones oficiales que “la coincidencia de ambos acontecimientos convierte esta semana en una página imborrable para la historia de la religiosidad popular”. Ha invitado a todos los cofrades presentes en Roma a participar en la misa pontificia portando con orgullo las medallas corporativas de sus hermandades, en un gesto de unidad y reconocimiento a la dimensión universal de la fe vivida en clave popular.
Un momento histórico para las cofradías y la Iglesia universal
El sábado, víspera de la liturgia de entronización del nuevo Papa, la capital italiana se convertirá en escenario de una procesión singular: por sus calles discurrirán dos de las devociones más queridas de Andalucía, portadas con solemnidad y fervor, bajo la mirada de miles de fieles. El Cristo de la Expiración, exponente supremo del barroco sevillano, y la Virgen de la Esperanza, símbolo de la religiosidad malagueña, ofrecerán al mundo una muestra inequívoca del vigor espiritual que anima al pueblo cofrade.
Con este gesto, el Vaticano abre sus puertas a una expresión de fe profundamente enraizada en el alma del sur de España, y, al mismo tiempo, reconoce la contribución de las hermandades a la nueva evangelización, tal y como han señalado distintas autoridades eclesiásticas.
La Ciudad Eterna se prepara, así, para un acontecimiento que quedará grabado en la memoria colectiva de cuantos aman la Semana Santa, en el que el arte, la devoción y el testimonio público de fe se funden en un mismo lenguaje: el de la esperanza.





