Fue en 1977 cuando la Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud, conocida popularmente como La Hermandad del Vía Crucis, materializó la determinación de sus rectores de recuperar una antigua y hermosa tradición perdida por el transcurso del tiempo y el devenir de los acontecimientos. Una tradición que incluso en los años 20 llego a propiciar un concurso organizado por el Ayuntamiento de Córdoba en el que se premiaba los altares más llamativos y mejor dispuestos. Apenas dos décadas después la tradición se perdió como tantas cosas.
A finales de los años 70 la Hermandad del Vía Crucis comenzó a contactar con distintas familias del entorno de la Trinidad y de la Judería así como con el Convento de la Encarnación para que esta tradición pudiera recuperarse. Una tradición que se ha venido perpetuando desde entonces y potenciando, merced al esfuerzo y el cariño con el que las distintas familias que colaboran en su mantenimiento y la evidente implicación de la hermandad que preside Francisco Almoguera han sido determinantes.
El pasado lunes, el mismo día en el que nuestro compañero Antonio Poyato desvelaba para todo el universo cofrade la magnífica obra fotográfica que ha servido para ilustrar el próximo Lunes Santo de la cofradía cordobesa, la hermandad tuvo a bien reconocer y agradecer este compromiso que distintos colectivos manifiestan año tras año en aras de que esta auténtica seña de identidad que, junto con las saetas que nutren de contenido musical el recorrido de esta austera cofradía, forman parte de su renunciable idiosincrasia traspase la frontera del tiempo.
Curiosamente, una de las entidades cuyo esfuerzo en este sentido fue reconocido por la Hermandad del Cristo de la Salud fue otra de las hermandades con la que la cofradía de silencio comparte espacio vital, la Hermandad del Perdón, que tiene su sede canónica en San Roque, pero que forma parte indiscutible de la parroquia de la Trinidad. Un reconocimiento especialmente emotivo al tratarse de dos corporaciones hermanas unidas por la conservación de una de las más hermosas tradiciones que atesora en sus entrañas la Semana Santa de Córdoba.





