La decisión excede a lo cofrade y abrir el melón, a quien le toca, no siempre le resulta cómodo al no saber lo que se va a encontrar dentro
Una junta gestora “nunca es la solución ideal”, reconoce a este medio una voz autorizada en la materia a este respecto. No es el descubrimiento de la pólvora, pero la afirmación desprende en su trasfondo lo que cualquier cofrade puede concluir, es la culminación de un fracaso.
Sea por el motivo que sea, esa decisión es “la última que se toma” y, por tanto, la que se intenta evitar. Lo natural es la convocatoria de elecciones, presentación de candidatos, visto bueno de los mismos y urnas. Pero esa sucesión de hechos no ocurre en dos cofradías cordobesas, aunque por motivos muy diferentes en la superficie y en el fondo.
El caso más llamativo es el de la Hermandad del Rescatado, que, durante el último año, ha tenido hasta tres oportunidades para que se celebren comicios. En los tres casos sucedió lo mismo, no hubo candidato a tomar el relevo del actual hermano mayor. Es por ello que, hasta las elecciones que se tendrían que haber celebrad a finales de junio, Miguel Ángel Lopera tuvo lo que se denomina “año de gracia”. Esto es un año de prórroga en el mandato para que, a la tercera ya hubiera candidato.
Sin embargo, eso de que a la tercera va la vencida se cumple, en el caso del Rescatado no y la patata caliente está ahora en manos de la autoridad eclesial. En Palaio tendrán que decidir y, a día de hoy, la designación de una gestora es una opción viable, factible y estudiada. Eso sí, de aparecer un aspirante “adecuado” todo cambiaría. Tampoco es descartable que el “año de gracia” se convierta en un tiempo jubilar para el actual regente, hasta nueva orden, si es que este aceptara esa situación.
Carmen de Puerta Nueva
La Hermandad del Carmen celebra elecciones en octubre y sotto voce se hablan muchas cosas, incluida la de que ya existiría una presunta gestora “designada”. De momento, lo que es oficial es que hay elecciones en otoño, sin más. Si bien, esas fuentes antes citadas dan por hecho que el nombramiento/imposición de una gestora se ha barajado en las dependencias de la calle Torrijos. Otra cosa será que esta posibilidad termine cuajando, un extremo que solamente el tiempo determinará.
La situación interna es supuestamente difícil y el hecho de que pudiera complicarse más preocupa y no poco a las autoridades encargadas de velar por el orden de las cofradías. La gestora resultaría un presunto dique de contención, pero a mitad del verano y por más que se la ha nombrado (hay quien dice para avisar de lo que viene), la decisión excede a lo cofrade y abrir el melón, a quien le toca, no siempre le resulta cómodo al no saber lo que se va a encontrar dentro.





