Córdoba

Dos incidentes concurrieron en la entrada de la Vera Cruz en Carrera Oficial

Avanzaba con puntualidad la Archicofradía de la Vera Cruz, camino de la Santa Iglesia Catedral hasta encontrarse en las inmediaciones de la Puerta del Puente con el cortejo de la Estrella. Tras el manto azul de la Reina de la Huerta, comenzaba a avanzar el cortejo de la cofradía de San José y Espíritu Santo hasta que un contratiempo provocó un parón en su discurrir. Y es que especialmente accidentada ha sido la estación de penitencia de la corporación, que sufría una de las situaciones más indeseadas que pueden darse en la calle.

A escasos metros del palquillo de entrada, el Señor de los Reyes tuvo que ser inspeccionado tras observarse ciertas deficiencias en la sujeción de uno de los brazos de la imagen, que llegó a desprenderse. Una situación que subsanada con solvencia por un par de hermanos de la cofradía continuando el normal desarrollo del cortejo. No fue, sin embargo, el único detalle accidentado de la entrada de la cofradía en el recorrido común, si bien éste, totalmente ajeno a la corporación.

Una mala gestión por parte de los servicios de seguridad responsables de dar paso al público por las zonas de tránsito que se abren en ciertos momentos en Carrera Oficial, provocó que se permitiese el paso a un nutrido grupo de transeúntes justo cuando la banda de cornetas y tambores Caído y Fuensanta, que acompañaba al Nazareno del Campo de la Verdad, comenzaba a interpretar la marcha con la que el Señor atravesó la Puerta del Puente, lo que provoco una esperpéntica situación que se saldó con la banda parada, tocando, esperando a que el flujo de personas cesase, y el Paso del Nazareno alejándose en dirección a la Santa Iglesia Catedral. La rápida reacción de la formación musical, que hubo de acelerar el paso solucionó el entuerto que había provocado la incompetencia de terceros.

Más allá de estos problemas, la Vera Cruz volvió a poner en valor esa señal inequívoca de distinción que siempre acompaña el discurrir de esta cofradía. Los sones siempre certeros de Caído y Fuensanta, sirvieron de contrapunto perfecto al caminar pausado y solvente de la cuadrilla del Nazareno que iba antecedido por el Lignum Crucis. Brillante y alegre la llegada a Carrera Oficial de la Virgen del Dulce Nombre, con el sello inconfundible de Carlos Herencia, auténtico catedrático de nuestra Semana Santa, y con el valor seguro que siempre representa la magnífica Banda de la Esperanza que interpretó, como acostumbra, un cuidado repertorio perfectamente elegido para acompañar a la dolorosa de la dulce mirada.

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