Dos mujeres cara a cara

Ha comenzado esta misma tarde, como un elemento más del maravilloso preámbulo de cuentas del rosario que los hermanos de la Hermandad de Las Cigarreras han empezado a descontar con la mirada ilusionada uesta en el próximo sábado que lo cambiará todo para siempre. Todo menos la infinita devoción que los miles de devotos que beben los vientos por la bellísima dolorosa de Los Remedios. Esa permanece inalterable de generación en generación.

Así se viene demostrando desde que a las cinco de la tarde, las puertas de la Parroquia del Sagrario se han abierto de par en par para que una secuencia interminable de sevillanos hayan acudido a reflejarse en la dulce mirada de la Virgen de la Victoria, propiciando un sin fin de escenas para el recuerdo, que ya forman parte de la memoria imperecedera de la Sevilla Cofrade.

Como el encuentro entre dos mujeres que ha tenido lugar hace tan sólo unos minutos. Dos mujeres cara a cara, la Madre de Dios, infinita poderosa, eterna y majestuosa, y aquella que viene a propiciar una revolución por obra y gracia de su verbo. La que nos trajo al Divino Salvador y que habrá de explicarnos cómo su mensaje enraizó para siempre en el alma profunda de Sevilla para marcar su esencia, sus creencias y su idiosincrasia.

El encuentro frente a frente entre la Virgen de la Victoria y Charo Padilla, pregonera. Una imagen para el recuerdo más tantas que se materializarán en los próximos días, que ya forma parte del álbum del recuerdo de un sueño convertido en realidad.