Una de las grandes formaciones musicales de Andalucía es, sin duda, la Agrupación Musical de la Pasión de Linares, que está en boca de todos, especialmente del cofrade sevillano, merced a su llegada a la Semana Santa de la capital hispalense acompañando a la Hermandad de Santa Genoveva el próximo Lunes Santo, en una de las noticias que más ha dado que hablar de los últimos meses.
La formación musical linarense, sin embargo, viene demostrando una incuestionable calidad durante los últimos lustros, lo que le ha valido para estar presente en la Semana Santa de lugares de gran importancia de nuestra geografía. Destaca su acompañamiento musical a Cofradías cordobesas, como el Gitano el Domingo de Ramos desde hace varios años o la Santa Faz, más recientemente, así como el binomio que forma con el Prendimiento de Almería.
Sin embargo, he de confesar que tengo una debilidad personal, y es el conjunto artístico que forma el Cristo de los Favores de Granada a sones de la música de la Pasión. El director de la banda jienense nos confesaba acerca del estilo de su formación que «cuando la música se hace para Dios, encaja con cualquier pasaje evangélico que se represente sobre un paso». Esa misma idea me viene a la cabeza cuando disfruto del sosegado caminar del crucificado de los Favores en su salida procesional de cada Viernes Santo a sones de marchas de la formación linarense. Hay mucha gente reticente a que los crucificados caminen con agrupación musical, y he de confesar de que yo siempre me he situado a favor de esta postura. Sin embargo, debo reconocer que cuando tanto una agrupación musical como una cuadrilla se conjugan para ir acorde a lo que llevan los hombros, no hay más que guardar silencio y aplaudir.

Ver navegar al Cristo de los Favores, ya vencido por la muerte en la cruz, con esa ternura y buena muerte, mecido a pasos cortos, constantes, permitiéndose algún arranque merced a la marcha procesional, elegida a la perfección entre la Cofradía y la agrupación musical, escogiendo de entre las selectas piezas musicales que encajan al dedillo con la idiosincrasia de la corporación del Viernes Santo granadino, es todo un deleite para los sentidos. Escuchar al imponente crucificado a sones de marchas procesionales como «A la Memoria de un Amigo», «Ayudadle con la Cruz» o «Reo de Muerte» es un absoluto disfrute para el cofrade amante de las cosas bellas. Contemplar el caminar del Cristo de los Favores de Granada es como recrear la muerte del Salvador en la cruz, con la banda sonora perfecta para acompañar esa trascendental escena para el cristiano.
Hoy en la sección «Ecos de la Pasión», recordamos el transitar del crucificado de los Favores por la Plaza de las Pasiegas, justo antes de entrar en la Catedral de Granada. Suena una de las mejores composiciones propias de la Pasión de Linares, «Lloras en tu Soledad», título más que descriptivo de la marcha, cargada de dramatismo, sobriedad y dulzura, y complicadísima de ser interpretada con la precisión que demuestra la banda jienense. El crucificado se encuentra arriado en las Pasiegas, y sin que se perciba, los costaleros comienzan a contactar cada vez más con la trabajadera, en una eterna levantá a pulso de las que forjan al costalero hasta conseguir poner recta la columna. La cuadrilla arranca el paso en el momento preciso, como casi cada año, sin que nadie se entere una vez más, derrochando arte y casta por los cuatro costeros y enfilando la rampa de la Catedral sin prisas, con mucho mimo hacia su venerado titular. La música no cesa y suena la obra eucarística «Cantemos al Amor de los Amores», engarzada con la anterior, poniendo la guinda así a una chicotá que, pese a repetirse año tras año, no resta ni un ápice de belleza estética y comunión con la divinidad para todos los presentes.





