La historia de Calamar, el caballo del misterio de las Tres Caídas

Calamar es el nombre por el que los auténticos hermanos de la Esperanza de Triana conocen al caballo que cabalgado por Quinto Cornelio guía el camino al Señor de las Tres Caídas cada Madrugá.

Hay que retroceder en el tiempo para conocer la historia del nombre Calamar, en concreto a 1942, cuando Castillo Lastrucci terminó las imágenes secundarias del misterio de las Tres Caídas. El imaginero sevillano diseñó un misterio configurado por once figuras que se vio frustrado en su número por la composición ocupada por seis imágenes que conocemos actualmente y el esclavo etíope que dejó de procesionar en 1950.

Las imágenes secundarias fueron sufragadas por suscripción popular. De esta manera, el nombre de los hermanos que aportaban su donativo era apuntado en un libro con la nota de la imagen a la que iba destinada la limosna. La figura que estaba teniendo más éxito entre los hermanos y por tanto la que más donativos recibía fue el caballo, de ahí el dicho que “el caballo tenía más tinta que un calamar”.

Durante parte de la década de 1960, el caballo estuvo procesionando en la trasera del paso. Esta curiosa configuración que nos ha dejado la historia tiene su origen en dos teorías. Hay quien dice que el Cardenal Segura ordenó a la Hermandad que Calamar procesionara en la trasera porque la atención del público se centraba en la figura anatómica del caballo.

La segunda hipótesis tiene como protagonista al canónigo Juan Sebastián Bandarán, devoto de la cofradía trianera, que sugirió que el caballo se situará detrás del Señor porque colocar al equino delante de Él era irrespetuoso.