El aguacero que ha caído sobre la Hermandad de la Paz y Esperanza este Miércoles Santo para olvidar, por culpa de la la incompetencia de los responsables de proporcionar información fidedigna acerca del riesgo de precipitaciones, no ha tenido consecuencias de importancia para el patrimonio de la corporación capuchina, a pesar de la lógica preocupación que siempre despierta un suceso de esta índole.
El mismo Miércoles Santo, con una celeridad digna de elogio, el imaginero Antonio Bernal Redondo, acompañado de su hija Carmen, inspeccionó las imágenes de Nuestra Señora de la Paz y Esperanza -que ni siquiera se mojó, gracias a las protecciones para las petaladas que lleva el techo de palio- y Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, asi como las figuras que componen el impresionante misterio del Rey de Capuchinos, descartando daño alguno en los Titulares de la Hermandad del Santo Ángel, según la información a la que ha tenido acceso Gente de Paz.
Todo ello gracias a una pátina que Bernal imprime a las imágenes que realiza y a las que restaura -cabe recordar que tanto el Señor como su Madre han pasado por sus manos en los últimos años – que permite que las tallas queden protegidas de contratiempos como el sufrido este Miércoles Santo. No obstante, cabe suponer que no es descartable que se realice un examen más exhaustivo a las figuras del misterio en aras de confirmar la inexistencia de daños y para someterlas al mismo tratamiento mencionado.
Respecto a las vestimentas, fueron retiradas de las imágenes para que la humedad no afectase a las tallas y se procedió a secar inmediatamente el ajuar y el resto del patrimonio textil de la cofradía con el objetivo de que todo quedase en perfectas condiciones y no se produjese secuela alguna. Una reacción inmediata y diligente que ha permitido minimizar cualquier efecto de la lluvia y salvaguardar la integridad de todo el patrimonio de la hermandad.





