El acto ha tenido lugar en la Capilla de San Bernardo
El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, ha impuesto la medalla de la ciudad a la Divina Pastora de Santa Marina en su sede canónica, la Capilla de San Bernardo de la calle Amparo. La fecha escogida no es baladí, ya que coincidiendo con la Solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista, jornada señalada en la devoción pastoreña por la piadosa tradición de la revelación de la Santísima Virgen, bajo Título y Traje de Pastora, al fundador de la devoción y la hermandad el Venerable Padre Fray Isidoro de Sevilla.
El acto de imposición de la medalla de la ciudad ha sido conducido por el periodista Cristóbal Cervantes Hernández y ha contado con la intervención del ensemble formado por la orquesta de cámara “Sequentia Sacra”, coordinada por Diego Mayo Santiago, hermano de la corporación; y la capilla vocal de la Sociedad “Música Sacra Hispalense” dirigida por don Fernando Aguilá Macías. La celebración litúrgica ha consistido en el Canto del Solemne Tedéum en Acción de Gracias, que ha sido presidido por el también miembro de la hermandad el Reverendo Señor Don Pedro José Rodríguez Molina, Pbro., Director Espiritual de la Corporación, y la Salve Solemne a la Divina Pastora de Nuestras Almas.
Está importante ceremonia es la culminación de aquel reconocimiento del 23 de septiembre de 2020 a la hermandad por parte del consistorio hispalense. Ese día el hermano mayor recibió la Medalla de la Ciudad de Sevilla en el Auditorio Fibes, acto con el que se distinguió la devoción tricentenaria a la primera imagen de la Divina Pastora. Desde entonces, fue deseo de la junta de gobierno que este reconocimiento tuviera su continuación y epílogo en la Capilla de San Bernardo, para que allí el alcalde le impusiera a la Santísima Virgen dicha distinción municipal.
La imagen de la Divina Pastora luce ataviada para la ocasión, como pueden disfrutar en las imágenes que se adjuntan difundidas por la propia corporación gloriosa. A la conclusión del acto el alcalde de Sevilla ha inaugurado un azulejo conmemorativo de este acontecimiento. De este modo, el sueño de estos hermanos se ha hecho realidad en un bellísimo acto que ha puesto el broche a la celebración de esta importante concesión a la Santísima Virgen ante la mirando de sus hijos pastoreños.
La Primitiva y Real Hermandad de la Divina Pastora, entidad de culto católico con sede en la antigua capilla del Hospital de San Bernardo, vulgo de los Viejos, reúne entre los méritos que han sido tenidos en cuenta para la incoación del expediente de concesión de la Medalla haber sido la primera hermandad que en el mundo entero veneró a la Madre de Jesús bajo dicha advocación mariana, la única creada en Sevilla por un sevillano, el venerable Padre Isidoro, fraile capuchino, que a lo largo de su vida la llevó por todos los rincones de Andalucía. El modelo iconográfico de la Divina Pastora luego se siguió expandiendo por el mundo entero, generando movimientos devocionales de gran magnitud y llevando la “marca Sevilla” a todas partes del mundo.
La devoción de la Divina Pastora consiguió desde el principio aunar la voluntad de ricos y pobres en torno a la Virgen, lo que le hizo alcanzar el favor de múltiples personalidades a lo largo de la historia. La hermandad, pionera en muchos de los gestos que hoy siguen repitiendo las cofradías en diversos lugares, cumplirá muy pronto 325 años en los que ha recorrido diferentes templos de la ciudad.
La capilla donde hoy se encuentra, la del Hospital de San Bernardo, en la calle Amparo, fue salvada de la ruina gracias a la actuación de la hermandad, que a partir de 1992 y hasta el día de hoy ha ido conservando y recuperando el conjunto monumental de dicho Hospital, que fue el primero documentado que, desde 1355, se dedicó a la atención y cuidado de los ancianos. El interesante palacio mudéjar, cuya superficie acoge también el Centro de Participación Activa de Mayores “Casco Antiguo”, abre como sede de la hermandad sus puertas a la impartición de talleres del Ayuntamiento y otras actividades de diferentes grupos y colectivos que lo convierten en referente de convivencia y solidaridad.
La hermandad, volcada en el culto, la formación y la caridad, ha tomado además como causa propia la atención a las mujeres que han sido víctimas de la violencia de género. Continuamente ejerce una labor callada de ayuda y asistencia a todas aquellas mujeres que piden auxilio en situaciones de desamparo y riesgo. Cada año, en la salida procesional de la imagen titular, cuatro cirios colocados por mujeres iluminan el transitar de la imagen por las calles del barrio de San Pedro y Omnium Sanctorum, donde los vecinos la reciben al paso por la calle Divina Pastora, dedicada a la corporación en 1898.




















