La Hermandad del Perdón está celebrando Solemne Triduo en honor de su Titular. Un Triduo que culminará con la Función Principal el próximo día 22 de octubre con la Solemne Función Principal a las 18:00 horas. Al día siguiente, domingo, la Sagrada Imagen estará en Solemne Besamanos.
Para estos cultos, el equipo de Priostía han dispuesto un altar evocando al principio de la salve de la Hermandad «Dios te Salve, Rocío del cielo…». Ese Rocío de significado salvador, misterioso y divino… Ese Rocío que aparece en el libro del Génesis, 27:28 «Dios te dé, pues, del Rocío del cielo, y de la grosura de la tierra, y abundancia de grano y de mosto.» O el de los textos de Qumran, del Génesis, en la bendición de Isaac a Jacob, se dice: «Que Dios te conceda del Rocío del cielo y de la plenitud de la tierra abundancia de pan y vino.»
En la parte superior del altar se aprecia la paloma representada con el resplandor, símbolo del Espíritu Santo, del amor, la lealtad, la nobleza de Dios en la Tierra. A los pies de la Santísima Virgen, un ángel porta un rostrillo en clara alusión a la Patrona de Almonte, Aquélla que habita en las Marismas. El otro querubín porta el relicario de San Francisco de Sales que cada Miércoles Santo porta la Virgen en su mano izquierda.
Observamos espigas y romero. Unas espigas y romero que nos hacen soñar con los caminos en primavera. Las espigas además hacen referencia al pan eucarístico. Referente al romero, cuenta la leyenda que la Virgen María, huyendo de los soldados de Herodes, colgó su capa en un arbusto de romero una noche; por la mañana, las flores blancas se habían vuelto azules bajo su capa; desde entonces, la hierba se llamó «Rosa de María».
María Santísima del Rocío y Lágrimas aparece enmarcada en un arco de flores colorido y de gran variedad, evocando el camino alegre y piadoso que nos lleva hasta Dios mismo.
«El misterio del acompañamiento de María al pie de la Cruz, callada, entregada y envuelta en un inmenso dolor, pero sin perder la paz ni la calma, confió en un nuevo Rocío, en un nuevo amanecer de esperanza y vida, una vida en Dios y para siempre. Nuestro Rocío del cielo, nos enseña a orar con fe, devoción y perseverancia, al igual que Ella lo hizo junto a su hijo».










