Tal y como anunciamos el pasado 12 de noviembre, después de más de quince años de ausencia, el antiguo Simpecado de la Hermandad del Rocío de Córdoba volverá a estar custodiado por sus legítima propietaria, la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Córdoba. Así lo anunció en el Cabildo Extraordinario de Cuentas celebrado en la noche del viernes 11 de noviembre Bernabé Jiménez, por aquel entonces todavía Hermano Mayor de la corporación probablemente en su último servicio que como máximo responsable prestó a la hermandad filial que al día siguiente celebraba Cabildo de Elecciones, en el que resultado elegido su sucesor.
El espaldarazo final a aquella noticia lo ha dado en la mañana de este viernes la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Córdoba que ha acordado la devolución de la pieza a sus legítimos propietarios. El Simpecado primitivo es probablemente el mayor tesoro patrimonial que forma parte del acervo material de la hermandad rociera. Bordado por las Monjas Adoratrices, por encargo del rejoneador Antonio Cañero, fue la pieza con el cual se fundó la corporación en los años 30 del siglo pasado. Lleva más de tres lustros cedido para ser expuesto en el Museo de Julio Romero de Torres, pintor al cual se atribuye la pintura central de la Santísima Virgen del Rocío.
Según anunció Jiménez, el Simpecado volverá a estar «donde ésta Junta de Gobierno cree que debe de estar, en la Capilla de la Real Iglesia de San Pablo, expuesto y custodiado por aquellos hermanos que crecieron con Él y por todos aquellos que en estos años están viendo crecer su devoción en ésta Hermandad», tal y como ha informado la hermandad cordobesa mediante un escueto anuncio difundido a través de sus medios oficiales de comunicación.
El medallón central de dicho Simpecado, es un lienzo pintado por Julio Romero de Torres. Se trata de una obra en forma de óvalo y temple sobre lienzo en la que aparece Nuestra Señora del Rocío con el Niño tal y como se representa en la ermita almonteña. El Simpecado es una insignia que ostenta el lema “Sine Labe Concepta” (Sin pecado Concebida), representando la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Como curiosidad la Virgen no lleva flores en las ráfagas, pues Julio Romero no pintaba motivos vegetales.






