Córdoba, ⭐ Portada

El arca de los mártires perseguidos es la última joya de Manuel Valera

Se trata de una pieza de orfebrería incomparable realizada en plata parcialmente sobredorada y granates

El espectacular orfebre Manuel Valera ha deslumbrado a Córdoba con su obra: El arca de los mártires cristianos perseguidos en la ciudad de la Mezquita.

Esta maravillosa pieza tiene unas medidas de 50 x 30 x 39 centímetros, y ha sido ejecutada en plata de ley con terminaciones en bicolor (plata en su xolod y sobredorada en varios elementos).

La bellísima pieza se ha repujado, cincelado y microfusión a la cera perdida, con engastados de granates naturales y circonitas de color en los pavo reales.

El autor ha optado por un estilo en el que la ciudad de Córdoba destacó como es el de la segunda mitad del siglo dieciocho, intentando romper con la frialdad de las rectas en perfiles y formas aunque atemperándolo en beneficio de una seriedad que el tema requiere, teniendo muy presente el simbolismo como base de la posterior ornamentación.

Asimismo, una base moldurada con decoración en rocalla se apoya sobre cuatro pies terminados en espiral (símbolo del infinito).

La caja propiamente dicha es de planta rectangular con unas pequeñas ochavas en las esquinas donde apoyan sendos ángeles portando palmas de martirio.

La escena del frontal la domina en su centro una mandorla con Cristo Resucitado del que emanan rayos de luz que unifican y engloban toda la escena de la comunidad de los santos que participan de la Gloria de Él en gozosa beatitud. En la mandorla texto inscrito en latín tomado del apocalipsis.

Otro juego de molduras en la parte superior, también con decoración en rocalla, separan la caja de la tapa. Sobre las esquinas ochavadas se apoyan unos delicados pavos reales, símbolos del más allá y de la unidad en la diferencia.

La parte alta de la obra, cerrando hacia el centro en juego de molduras con cartelas alegóricas  (el perfil de la ciudad de Córdoba en representación del Obispado de la ciudad en la central), la remata sobre un pequeño plinto el Crismón con piñas en las esquinas (símbolo de unidad).

Destaca de la misma forma el plinto, en el que está inscrito “Mártires Pro Christo Cordubenses” en el frontal y “Viva Cristo Rey” en la trasera.

En los laterales van los patronos cordobeses San Acisclo y Santa Victoria, labrados en relieve y enmarcados con sendas filacterias laterales en las que está inscrito parte del introito de la misa de los mártires cordobeses. 

En la trasera, se puede apreciar el logotipo en relieve de los mártires de la iglesia en la zona central; y en los laterales sendas placas atornilladas con clavos en forma de claveles, con los nombres de los mártires cuyas reliquias se conservan en la urna.

Es, en definitiva, un nuevo tesoro patrimonial para recordar a todos los cristianos que perecieron en la atroz persecución producida en la ciudad de Córdoba.

Imágenes del boceto y el resultado final del arca de los mártires cristianos perseguidos. Manuel Valera.

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