Córdoba, Portada

El Ayuntamiento de Córdoba da las gracias a San Rafael, Medicina de Dios, en nombre de todos los cordobeses

La historia devocional de Córdoba se halla íntimamente enraizada a la figura del Arcángel San Rafael, presente en el alma de la ciudad y sus ciudadanos y elemento esencial de la religiosidad popular de la que es, por derecho propio, su ciudad. Medicina de Dios para Córdoba en los momentos en los que, a lo largo de la historia, la tribulación ha asolado a los cordobeses, nadie mejor que su figura para pedir el amparo y la intercesión para que el mal se aleje de nuestras calles y plazas. Por eso, el Ayuntamiento de Córdoba quiso tener, el pasado mes de marzo, un maravilloso gesto, dotado de una incontestable carga simbólica, que trasciende de ideologías e incluso creencias, con la entrega de un ramo de flores a San Rafael, en nombre de todos los ciudadanos de Córdoba, para que librase a la ciudad de este mal que nos amenaza, como tantas veces hizo en tiempos pretéritos que ahora se antojan tan presentes. Un ramo que era una oración callada, cargada de esperanza, que ha de alentar que el cristiano rece para superar esta terrible tempestad y todos, creyentes y no creyentes, mantengamos viva la llama de la esperanza, ahora que tanto se necesita. Una hermosa iniciativa que se ha visto refrendada este lunes en el que, tras concluir el estado de alarma, el propio José María Bellido ha acudido a la iglesia del Juramento para realizar una nueva ofrenda floral al Custodio «en señal de reconocimiento y gratitud por su intercesión por todos los cordobeses en los difíciles momentos vividos durante la crisis sanitaria del Covid-19».

Y es que San Rafael ha sido siempre el custodio de Córdoba, a cuya mano se han asido los cordobeses en los momentos más duros. En el año 1278, Córdoba se vio invadida por una peste que asolaba toda Andalucía. Las oraciones, súplicas y penitencias se sucedían continuamente para alcanzar la misericordia del Señor. Era en aquel tiempo titular de la silla de Osio el Obispo Pascual, varón de gran piedad y virtud solícito en ayudar a su grey. Entonces quiso Dios manifestar su bondad de manera extraordinaria. Cuando estaba Córdoba más devastada por el contagio de aquel mal, se apareció San Rafael al Padre Simón de Sousa de la Orden Mercedaria, estando en el coro suplicando al Señor el remedio de tanto desastre. El Arcángel le dijo: “Dirás al obispo, haga poner mi imagen encima de la torre, y encargue a todos me sean muy devotos y celebren mi fiesta todos los años, y con esto cesará el contagio”. El prelado ejecutó el mandato, desapareciendo el terrible mal que azotaba a Córdoba.

Pasados los siglos y viviéndose el 7 de mayo de 1578, Dios reveló al sacerdote Andrés Rolas mediante el Arcángel San Rafael el misterio oculto durante siglos sobre la Invención de las reliquias de los Santos Mártires encontrados tres años antes en la iglesia de San Pedro, manifestándole el culto y veneración que se le debían dar. El padre Andrés de las Roelas frente aquellas apariciones queda desconcertado, y con objeto de verificarlas, le dijo aquel Ser de Luz: “Te conjuro por Dios vivo y por el misterio de la Santísima Encarnación del Hijo de Dios, que me digas si eres Ángel de Luz o el Demonio”. Y para testimoniar la veracidad de esta pregunta el Varón de Luz dijo estas palabras: “Yo te juro por Jesucristo Crucificado que soy Rafael, Ángel, a quien Dios tiene puesto por Guardián de esta Ciudad.”

Ratificando el Santo Arcángel al padre Roelas que era “Medicina Dei” para Córdoba, con estas palabras: “Vendrán días en que las enfermedades y pestes habrán de suceder en este pueblo, pero ha de ser Dios misericordioso con él, por intercesión de los huesos de los Mártires”. Desde esta fecha el pueblo fiel tuvo el convencimiento de que las alas protectoras del Arcángel San Rafael custodian a la ciudad de sus enemigos, y así podrán vivir tranquilos también de los males materiales al quedar conjurados con sólo hecho de pronunciar su Nombre mediante esta frase: “San Rafael Bendito líbranos de todo mal”. O esta breve estrofa que sirve como oración:

San Rafael Soberano
en peste y tribulaciones
eres tú en Córdoba amparo
y alivio de toda aflicción.

Según la tradición estos dichos se pudieron verificar en muchas epidemias y desastres, pero sobre todo en aquel famoso terremoto del 1 de noviembre de 1755 que asoló a Portugal y España quedando Córdoba libre de mayor catástrofe. Con motivo del mismo se celebraba una Procesión Solemne en Acción de Gracias todos los años el 7 de mayo que partía desde la Mezquita Catedral hasta la Iglesia del Juramento de San Rafael , donde participaban tanto el Cabildo Eclesiástico como el Municipal, precedido del clero parroquial con sus cruces respectivas. La procesión terminaba en una Solemne Misa y un “Te Deum” por los favores recibidos. Imitando a los ilustres Cabildos, el pueblo llano peregrinaba este día a visitar a su Santo Custodio. De esta forma se perpetuaba de generación en generación esta ferviente devoción, una de las más bellas tradiciones religiosas que atesoraba esta ciudad. Una vinculación imperecedera que vuelve a latir con fuerza en estos momentos de penuria que se traducirá, nos les quepa duda, en un futuro de luz, con la intercesión de quien siempre fue la medicina de Córdoba.