El Ayuntamiento denuncia el destrozo de la Cruz de Bailío

El presidente de la Gerencia Municipal de Urbanismo, Salvador Fuentes, acompañado de Juan Murillo, Jefe de Arqueología del organismo, ha informado este domingo de la remisión a fiscalía, «para que la ley caiga sobre los irresponsables que lo han perpetrado», de un presunto delito contra el patrimonio de Córdoba, en concreto del destrozo ocasionado en la cruz que corona la Cuesta del Bailío, que ha aparecido destrozada tal y como han denunciado miembros del cuerpo de la policía local.

Un acto que más allá de ser considerado un acto de vandalismo ha sido calificado por Fuentes como un «auténtico delito contra el patrimonio y la historia de Córdoba y contra el símbolo y lo que supone el Bailío». «Lejos de ser una gamberrada , aquí hay odio, esto ha tenido que ser una mala persona», ha subrayado el edil, que ha añadido que «no es normal que la gente se dedique a hacer estas cosas». 

Salvador Fuentes ha desvelado que ha sido la policía local la que constató el suceso, producido la pasada madrugada, y encontró la cruz y que a lo largo de la jornada se ha determinado la magnitud del destrozo. «No ha sido una gamberrada ni un acto puntual sino meditado», al parecer «con una cuerda o un cable y han arrancado la cruz de cuajo tirando con un vehículo y eso no se hace de forma espontánea ni en un arrebato sino de mala fe», ha precisado Fuentes. 

La cruz arrancada es la reproducción de la original que fue instalada el pasado jueves y su dimensión simbólica estriba en que es el punto culminante del Vía Crucis que se haya dispuesto a lo largo de la mítica cuesta y concluye en el legendario Cristo de los Faroles. El edil ha querido hacer hincapié en que el objetivo de esta comparecencia es «concienciar» la ciudadanía de que este tipo de elementos son propiedad de todos y que es preciso denunciar si se observa algún acto que pueda ser constitutivo de delito «para atajar estos delitos y acabar con esta enfermedad que se está llevando por delante mucho patrimonio y mucha historia y algo de nosotros».

La cuesta del Bailío fue históricamente una de las comunicaciones de la ciudad de Córdoba, España, entre la ciudad alta (Medina o Villa) y la baja (Axerquía) que atravesaba la muralla de origen romano. Actualmente une las calles Carbonell y Morand discurriendo hasta la calle Alfaros. Hasta 1711 se ubicó aquí el denominado arco o portillo de Corbacho que dio nombre a esta zona que, una vez derruido, hizo que pudiera ampliarse la anchura de la cuesta. En 1944 se configuró su aspecto actual por el arquitecto Víctor Escribano Ucelay, con la construcción de la fuente neobarroca de granito negro, aunque ya había en este punto anteriormente un abastecimiento de agua y, especialmente, la transformación de cuesta a escalera con sus característicos treinta y dos escalones, de los cuales solo uno no se encuentra realizado en el típico chino cordobés con dibujos decorativos. No obstante, conserva su denominación original entre la sociedad. Asimismo, también se encuentran en la pared nueve crucifijos de madera que simbolizan el paso de un vía crucis, posiblemente instalado en el siglo XVIII tras la construcción del cercano Cristo de los Faroles.

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