La Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno Franciscanas ha anunciado la celebración de la salida procesional del Beato Padre Cristóbal de Santa Catalina, una cita que volverá a congregar a fieles y devotos en torno a la figura del religioso el sábado 7 de febrero, con inicio previsto a las 17:00 horas. El acto se inscribe dentro del calendario anual de cultos externos dedicados al Beato y constituye uno de los momentos más significativos de su proyección pública y devocional.
Un itinerario que articula la devoción en torno al Beato
La procesión partirá a las 17:00 desde la Plaza del Padre Cristóbal, avanzando por Jesús Nazareno y continuando por Yerbabuena y Buen Suceso, para adentrarse posteriormente por Arroyo de San Rafael y Santa María de Gracia. El recorrido seguirá por Realejo hasta alcanzar la Plaza de San Andrés, desde donde proseguirá por Hermanos López Diéguez, Enrique Redel y Reja de Don Gome, enlazando después con San Agustín y regresando por Jesús Nazareno hasta culminar, aproximadamente a las 20:00, nuevamente en la Plaza del Padre Cristóbal. Un trazado cuidadosamente definido que permitirá acercar la imagen del Beato a distintos enclaves del entorno urbano. La procesión contarán con el acompañamiento musical de la Agrupación Musical de la Redención de Córdoba.
Organización del cortejo y colaboración cofrade
Como viene siendo habitual en ediciones anteriores, la organización del cortejo procesional ha sido confiada nuevamente a la Cofradía de Jesús Nazareno, reafirmando así una relación de cooperación consolidada en el tiempo y basada en la experiencia y el conocimiento protocolario de este tipo de manifestaciones públicas de fe. Esta colaboración garantiza el adecuado desarrollo de la procesión, cuidando tanto los aspectos litúrgicos como los organizativos.
Una manifestación pública de fe y memoria carismática
La salida procesional del Beato Padre Cristóbal de Santa Catalina se configura, un año más, como una expresión de religiosidad popular profundamente arraigada, que combina el testimonio histórico del Beato con la vivencia comunitaria de la fe. La convocatoria del próximo 7 de febrero permitirá renovar el vínculo espiritual con su figura y proyectar su legado carismático a través de las calles, en un ambiente de recogimiento, devoción y participación colectiva.





